“HAY QUE ESTAR SIEMPRE DE BUEN HUMOR, A NUESTROS ANCIANOS NO LES GUSTAN LAS CARAS TRISTES” Juana Jugan

¿Has pensado alguna vez, hacer de tu vida una maravillosa aventura?

La pregunta que surge espontáneamente es “¿qué puede empujar a una joven de hoy a querer entregar su vida al servicio de los ancianos, como Hermanita de los Pobres?“.

Tal compromiso es la respuesta a una llamada, a la mirada amorosa que Jesús le hace sentir al decirle: “ven y sígueme“.

Una joven que, tras conocer la alegría del servicio según el carisma de santa Juana Jugan, piensa responder a esta llamada, comienza por pasar algunos meses al servicio de los ancianos en una Casa de la Congregación. Es lo que llamamos el “Postulantado”. Este periodo de transición le permitirá comprender mejor en qué consiste la vida de una Hermanita.

Al término de este periodo, si la joven desea continuar por este camino deberá solicitar hacer el “Noviciado”. Las Hermanitas Novicias viven en una Comunidad fraterna. Durante 2 años reciben una formación apropiada que les ayuda a conocer mejor las exigencias de la vida religiosa.

La Oración, la meditación de la Palabra de Dios, el estudio de las Constituciones y la Historia de la Congregación son la base de esta formación. Dos periodos de actividad apostólica en una Casa de la Congregación permiten a la Novicia compartir totalmente la vida de una Comunidad y apreciar más todavía el carisma recibido de Juana Jugan: amar a los ancianos pobres, sirviéndoles con humildad.

Al terminar estos 2 años, la Hermanita Novicia se prepara a hacer profesión religiosa. Este compromiso que realizará primero por dos años y renovará después por tres años, será sellado por los votos de castidad, pobreza y obediencia que expresan su amor a Dios y su deseo de entregar toda su vida. Las Hermanitas hacen además un cuarto voto: el de hospitalidad, puesto que son consagradas por Dios con miras al servicio de los AnciaConfidenciasnos.

Después de su profesión temporal, la joven Hermanita es destinada a una de nuestras Casas, durante 2 años. Seguidamente durante 1 año, irá al “Juniorado” donde recibirá una formación espiritual y apostólica, pudiendo hacer después diversos estudios profesionales, según sus capacidades.

Al final de este camino tras un año de formación pasado en la Casa Madre en un ambiente de oración y recogimiento, llegará el momento de la Profesión perpetua, que lleva la consagración religiosa a su perfección. Fuertes en el Amor, irán después por el mundo entero llevando la Buena Nueva de Jesús resucitado con la alegría de pertenecer para siempre a la gran familia de Juana Jugan.