IVJornada Mundial de los Pobres_web


«Tiende tu mano al pobre.» Estas palabras de la Sagrada Escritura, del libro del Eclesiástico (Cf. Si 7,32), son el lema escogido por el Papa Francisco para celebrar la IV Jornada Mundial de los Pobres, que tiene lugar el Domingo 15 de Noviembre.

En el Mensaje que el pontífice ha hecho para la ocasión, invita a toda la Iglesia una vez más, a poner la mirada en lo esencial, a superar las barreras de la indiferencia. Llamados a tender la mano hacia toda persona, reconociendo que todos, incluso la persona más indigente y despreciada, lleva impresa la imagen de Dios. Por este motivo, continúa el Papa diciendo, «la comunidad cristiana está llamada a involucrarse en el compartir, con la conciencia de que no está permitido delegarla a otros.» Para que pueda ser posible este dar y darse, es necesario «vivir la pobreza evangélica en primera persona», porque «uno no improvisa instrumentos de misericordia, es necesario un entrenamiento cotidiano, que proceda de la conciencia de lo mucho que necesitamos, nosotros los primeros, de una mano tendida hacia nosotros.»

La Palabra de Dios es tremendamente actual, ilumina siempre nuestro caminar. El Papa nos invita a dejarnos guiar por las palabras del libro del Eclesiástico  en estos tiempos de prueba: pon tu confianza en él. Confía en él y él te ayudará. (Cf. Si 2,2-7)

La Conferencia Episcopal Española pone a la disposición de todos los creyentes unos materiales para reflexionar, preparar esta jornada y vivir la caridad hacia todos los que nos rodean.

IMG_5242

Jesús desamparado
Escultura del canadiense Thimoty P. Schamalz
Se trata de una escultura de Jesús, en tamaño natural, que representa una persona sin techo acostada en un banco, cubierta entera con una manta salvo los pies, que sobresalen marcados por los clavos de la crucifixión.
1. Sentémonos con los pobres y descartados. Sentarse es atenderlos, verlos, acercarlos a nuestro corazón, no desentendernos de todas las situaciones que afectan a la dignidad del ser humano. Las pobrezas son muchas y de muy diferentes clases. Como en el banco de la escultura, siempre hay un sitio para nosotros.
2. Contemplemos sus heridas, las pobrezas. Pueden ser diferentes pero todas hacen sufrir al que las padece. Probablemente también nosotros tengamos llagas. Como nos dice Jesús cuando resume todos los mandamientos –«amarás a Dios sobre todas las cosas y al prójimo como a ti mismo»–, pensemos en lo que nos gustaría que hiciesen por nosotros y en lo que podemos hacer por otros.
3. Obremos dando respuestas concretas. Nuestra vida ha de tener respuestas concretas para nuestros hermanos. No lo dejemos para mañana. Muchas personas pasan a nuestro lado; entre todos, con todos y para todos podemos realizar algo. La Iglesia nos ofrece una manera de actuar desde el inicio mismo de su misión, no lo hace con ideas sino con obras concretas. Al final, Jesús nos juzgará por nuestras obras, que tienen un rostro y un nombre, por amor.
(Fuente: www.pastoraldelasaludrioja.blogspot.com)