2017_Juana-Jugan-Novena_9DIA 9 – LA ALABANZA

Yo te bendigo, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has ocultado estas cosas a los sabios e inteligentes y se las has revelado a los pequeños. Si, Padre, pues tal ha sido tu beneplácito. (Mt 11,25)

La característica de Juana Jugan era la alabanza y admiración de Dios. Su gozo era hablar de sus beneficios, de los cuidados maternales de la providencia. Éxitos o trabajos no interrumpían nunca su Benedicamus Domino. Iba siempre alabando a Dios.
Pero, ¿qué es la alabanza? Alabar a Dios es expresar con todo el ser la admiración y el asombro por todo lo que Él es y por todo lo que Él hace por nosotros. Pero hay que saber descubrir, con los ojos de la fe y la esperanza, a este Dios siempre presente que guía nuestro caminar por esta vida. ¿Dónde encontrar palabras para expresar nuestro agradecimiento? ¿Dónde hallar las fuerzas necesarias para alabarle? No podemos contentarnos con registrar, sin emoción alguna, las acciones y la bondad que Dios ha derramado sobre nosotros. La alabanza y la acción de gracias es lo único proporcionado que podemos, como criaturas suyas que somos, ofrecer a Dios; es como un deber de justicia. Frente al fracaso o frente a la alegría tenemos que vivir una vida de gratitud total hacia Dios. Y ahora, nosotros, en esta víspera de la solemnidad de nuestra Madre, tenemos razón y motivo para darle gracias a Dios por el don de la vida y la santidad de Sor María de la Cruz.
Bienaventurada eres tú, Sor María de la Cruz, porque has alcanzado la meta, ya no ves otra cosa, sólo ves a Dios.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:
Señor, te alabamos por todo lo que has hecho por nosotros, por habernos dado a Sor María de la Cruz y por servirte de ella para fundar la Congregación de las Hermanitas de los Pobres. Haz que nosotros, siguiendo su ejemplo, seamos instrumentos dóciles en tus manos para que con tu gracia trabajemos para tu gloria y por la salvación de los hombres. Señor, esta tarde nuestra alegría es grande, no sabemos qué decirte, ni si es preferible el silencio o la palabra. Pero aunque sea con el silencio más profundo o con el clamor más poderoso, unidos a Sor María de la Cruz, sólo queremos decirte una cosa: ¡BENDITO SEAS POR SIEMPRE!, ¡GRACIAS SEÑOR!

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DIA 8 – LA ALEGRÍA

Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra bondad sea conocida por todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús. Por lo demás, hermanos, todo cuanto hay de verdadero, de noble, de justo, de puro, de amable, de honorable, todo cuanto sea virtud y cosa digna de elogio, todo esto tenedlo en cuenta. (Flp 4,4-8)

¿En qué consiste la perfecta alegría? ¿Cómo encontrarla? Cualquier persona puede encontrar la alegría en la paz de la naturaleza y del silencio, en el trabajo bien hecho, en la satisfacción del deber cumplido. La alegría transparente del servicio, del saber compartir; la alegría exigente del sacrificio… La alegría es fruto de la confianza en Dios, de la oración, del olvido de sí y de la entrega generosa a los demás.

La vida de Juana irradia la alegría sobrenatural que nace de su fe sencilla y de su adhesión sin reservas al misterio del amor revelado en Jesús. Para encontrar la verdadera alegría, es preciso ir a la raíz: Dios, e intensificar la fe para que brote esa alegría apacible que invada toda nuestra vida; Juana saboreó esta alegría. Preguntémonos nosotros, a la luz del evangelio: ¿de qué depende mí alegría?

Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz, porque conociste por tu espíritu de sencillez la alegría prefecta, pues Dios te ha concedido irradiar la autentica alegría del corazón.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:

Señor, con corazón agradecido, te pedimos el don de la alegría. Haz que con tu gracia, irradiemos la verdadera alegría que brota del amor, de la generosidad, de la fe y de la esperanza; e imitando a nuestra madre Santa Juana Jugan, vivamos plenamente en todo momento con benignidad, comprensión y compasión. Por Jesucristo nuestro Señor, Amén.

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DIA 7 – LA CARIDAD

Queridos, amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios. Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es Amor. (1 Jn 4, 7-8)

Si alguno dice: «Amo a Dios», y aborrece a su hermano, es un mentiroso; pues quien no ama a su hermano, a quien ve, no puede amar a Dios a quien no ve. Y hemos recibido de Él este mandamiento: quien ama a Dios, ame también a su hermano. (1 Jn 4,20-21)

Como el padre me ha amado, así os he amado yo. (Jn 16,9)

Amaos unos a otros como yo os he amado, decía Jesús a los suyos en el momento de pasar de este mundo al Padre. Y esto es lo que Juana Jugan trató de hacer durante toda su vida. Es un amor que sufre cuando a los pobres les falta lo necesario, un amor que mendiga en su lugar, un amor que ora filialmente en actitud agradecida. Pero, ¿de dónde proviene este amor? Indudablemente de Dios. Su fe le hace ver a Dios en el pobre; su esperanza le enseña que Dios no puede abandonar a los pobres y que es preciso hacer lo que se pueda y dejar a Dios el resto. Su caridad hacia Dios le hace amar a los demás porque Dios los ama y porque ella ama a Dios. La cosa está clara, y hace saltar por los aires las mismas dimensiones de la persona humana: somos invitados a desprendernos de nosotros mismos y a superarnos hasta ese punto, «¡amar como Dios ama, con un amor original, creador, incondicional, inquebrantable!»

Nadie tiene mayor amor que el que da su vida por sus amigos (Jn 15,13). Por eso, nunca estamos tan cerca de Dios como cuando nos acercamos a los demás. No hay otro camino para acercarnos de verdad a Dios que hacernos efectivamente próximos al otro para manifestarle, con la ayuda del Espíritu, la generosidad creadora de nuestra caridad.

Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz, que te hiciste una hermosa rosa de caridad, al atardecer de la vida, ya no te queda otra cosa, sólo el amor permanece.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:

Señor, acepta con bondad nuestra acción de gracias por la vida y la santidad de Sr. Mª de la Cruz. Concédenos, por su intercesión, la gracia de cultivar y vivir las exigencias de la caridad para tu gloria y el bien de nuestros hermanos. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

2017_Juana-Jugan-Novena_6º

DIA 6 – LA HUMILDAD

Tened entre vosotros los sentimientos de Cristo Jesús; el cual, siendo de condición divina, no hizo alarde de su categoría de Dios, sino que se despojó de su rango tomando condición de siervo, haciéndose semejante a los hombres. (Flp 2,5-7)
Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón, y hallaréis descanso para vuestras almas. (Mt 11,29)
Dichosos los humildes de corazón. (Mt 5,4)
La verdadera actitud de Sor Mª de la Cruz se resume en está afirmación: «saber desaparecer por la humildad en todo lo que el buen Dios quiere de nosotros, no siendo más que los instrumentos de su obra».
La pequeñez de Juana es la entrega voluntaria en las manos de aquél que lo conduce todo al bien de los otros y de sí mismo. Esta actitud no le ha impedido tener iniciativa para realizar la obra de Dios. Su confianza es ilimitada, considerándose un pobre instrumento en sus manos, hace todo lo que puede y Dios hará el resto.
Comprendamos que cuanto más profundiza en la consideración de nuestra propia pequeñez y de nuestra propia nada, más crecemos en la santidad. Sucede como con el árbol, que cuanto más hunde sus raíces dentro de la tierra, más crece hacía lo alto y mejores frutos da.
Los que son pequeños como niños, serán los más grandes en el reino de los cielos.
Pero, ¿cómo hemos de llegar a la humildad? Por la gracia de Dios. Solamente la gracia de Dios puede darnos la visión clara de nuestra propia condición y la conciencia de su grandeza que origina la humildad. Por eso hemos de desearla y pedirla incesantemente, convencidos de que, con esta virtud amaremos a Dios y seremos capaces de grandes empresas a pesar de nuestras flaquezas y debilidades. Tratemos de imitar a nuestra madre Juana Jugan en esta virtud tan sublime y preciosa, LA HUMILDAD, virtud que roba el corazón de Dios, pues, Dios siempre da su gracia a los humildes.
Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz porque has sabido desaparecer por la humildad en todo lo que Dios quería de ti, ahora puedes ya gozar de la invitación del Señor a subir más arriba en la banquete celestial.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.
Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.
Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:
Te alabamos y te bendecimos Señor, por la humildad de Juana Jugan. Por su intercesión te rogamos: haz que aprendamos a ser humildes, a dejarnos hacer por Él e, iluminadas nuestras vidas con la Palabra de Dios y los sacramentos, llegamos a mirar las cosas en su justa medida, la de la eternidad. Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

2017_Juana-Jugan-Novena_5

DIA 5 – EL SILENCIO

Todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor.   (Col 3,17)

Sed prontos para escuchar, lentos para hablar y lentos para la ira. (St 1,19)

Malas palabras no salgan de vuestra boca. Lo que digáis sea bueno, constructivo, oportuno. Así hará  bien a los que lo oyen. (Ef 4. 29)

El silencio de JUANA JUGAN es un crecimiento, es el silencio del árbol que crece o de la rosa que florece. Su silencio nos enseña que la verdadera grandeza del hombre no está en lo que se ve, sino en lo que lleva en el corazón. Su silencio estaba impregnado de caridad, silenciando los errores de los demás, hablando siempre bien, incluso de los que le hacían mal. Su silencio era humilde, lleno de confianza; estaba convencida de que Dios llevaría la obra adelante sin ella. El silencio de Juana Jugan es un silencio que da fruto, como las espigas que producen la harina que, también sin ruido, se convertirán en pan, y hasta llegará a transformarse en cuerpo de Cristo silenciosamente sacrificado. Es el silencio que se orienta a Dios y en Él encuentra su valor y su sentido.

Hoy más que nunca, nosotros, tenemos necesidad de silencio; no sólo de silencio exterior, sino sobre todo del silencio de todo nuestro ser, que nos ayuda a encontrarnos con nosotros mismos y con Dios, y por esto mismo con los demás.

Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz, que supiste crecer en silencio como el trigo que germina o la rosa que florece, para poder encontrarte con Dios.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:

Señor, te bendecimos y te damos gracias por haber concedido el don de silencio a Sor Mª de la Cruz. Concédenos por su intercesión, la gracia necesaria para comprender y desear vivir el silencio verdadero, profundo, capaz de producir frutos de paz interior.  Por Jesús Cristo nuestro Señor. Amén.

2017_Juana-Jugan-Novena_4

DIA 4 – LA ORACIÓN
“Cuando vayas a orar,  entra en tu aposento y, después de cerrar la puerta, ora a tu padre que está allí, en lo secreto; y tu padre, que ve en lo secreto, te recompensará. Y al orar, no charléis mucho, como los gentiles, que se figuran que por su palabrería van a ser escuchados. No seáis como ellos, porque vuestro padre sabe lo que necesitáis antes de pedírselo. Vosotros, pues, orad así: Padre nuestro que estas en el cielo, santificado sea tu nombre; venga tu reino; hágase tu voluntad así en la tierra como en el cielo. Nuestro pan cotidiano dánosle hoy; y perdónanos nuestras deudas, así como nosotros hemos perdonado a nuestros deudores; y no nos dejes caer en tentación, mas líbranos del mal.» (Mt 6,6-13)
La oración de Juana era constante, vivía en presencia de Dios. Su vida era una acción de gracias. Rezaba con fe, humildad y confianza. Su oración era universal, centrada en la Eucaristía.
Pero, ¿Qué es orar? La oración consiste en hacer un acto de fe, ponernos bajo la mirada de Dios que todo lo penetra y ve en lo secreto… Explicar la oración es un asunto difícil. La mejor manera de explicar la oración es orando.
Desde el fondo de nuestro corazón hagamos nuestras estas palabras del salmista, para poder saborear así esta dulce relación entre cielo y tierra, a este Dios a veces tan cercano y al mismo tiempo tan lejano.
Señor tu me sondeas y me conoces, me conoces cuando me siento y me levanto, de lejos penetras mis pensamientos, distingues mi camino y mi descanso, todas mis sendas te son familiares.
No ha llegado la palabra a mi lengua y ya, Señor, te la sabes toda. Me estrechas detrás y delante, me cubres con tu palma, tanto saber me sobrepasa, es sublime y no lo abarco.
¿A dónde iré lejos de tu aliento, a dónde escaparé de tu mirada? Si escalo el cielo, allí estás tú; si me acuesto en el abismo, allí te encuentro; si vuelo hasta el margen de la aurora, si emigro hasta el confín del mar, allí me alcanzará tu izquierda, me agarrará tu derecha.
Si digo: ”Que al menos la tiniebla me cubra, que la luz se haga noche en torno a mí”. Ni la tiniebla es oscura para ti, la noche es clara como el día.
Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz, el amor te ha revelado en la oración su gran secreto, el secreto que transforma nuestras acciones en contemplación.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS
Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.
Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.
Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:
Gracias Señor, por la vida de oración profunda de Juana Jugan. Concédenos imitarla, ya que en su vida todo empezó y acabó con sus manos juntas y sus ojos bajos, porque su centro era SOLO DIOS. Por Jesucristo Nuestro Señor, Amén.

2017_Juana-Jugan-Novena_3

DIA 3 – LA FORTALEZA

El Señor es mi fuerza y mi energía, ÉL es mi salvación. (Sal. 117.)

Aunque camine por cañadas oscuras nada temo, porque tú vas conmigo (sal. 22)

No lo digo porque tengo escasez, pues he aprendido a contentarme, cualquiera que sea mi situación. Sé vivir humildemente y sé tener abundancia; en todo y por todo estoy enseñado, así para estar saciado como para tener hambre, así para abundancia como para padecer necesidad. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece. (fil. 4; 11-13)

“Jesús la espera en la capilla. Vaya a visitarle cuando esté agotada de fuerza y de paciencia, cuando se sienta sola e impotente. Dígale; mi buen Jesús, tú sabes lo que me pasa. Sólo te tengo a ti. Ven en mi ayuda. Después, vaya tranquila…… Basta que lo haya dicho a Dios. Él tiene buen memoria”. (J. J)

La virtud de la fortaleza ayuda a superar los obstáculos y dificultades encontrados en la realización del bien, Afrontándolos o soportándolos hasta superarlos. Juana Jugan es la mujer fuerte, y sin embargo, es consciente de su propia debilidad, y de su incapacidad para llevar a cabo tal misión. Pero ella no pone la confianza en sus propias fuerzas, sabe que Dios no abandonará a sus pobres, y en los momentos difíciles, se agarra a esta certeza. Confía en la Providencia de Dios, y hace lo que está en su mano, segura de que el Señor hará el resto. Nada es difícil para ella, porque todo lo espera de DIOS. Todo lo puedo en CRISTO que me fortalece (Fil. 4; 13).

Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz, mereces ser exaltada, por el esplendor de tu caridad y de tu inmolación silenciosa que te hizo ser fuerte en el amor.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:

Gracias Señor, por la santidad de nuestra madre Juana Jugan. Concédenos imitarla en su virtud de fortaleza y haz que venzamos todos los obstáculos en la confesión de la fe y en el camino de la salvación. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

2017_Juana-Jugan-Novena_2

DIA 2 – LA POBREZA

Bienaventurados los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos […] Por eso os digo: No andéis preocupados por vuetar vida, qué comeréis, ni por vuestro cuerpo, con qué os vestiréis. ¿No vale más la vida que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cieloque no siembran, ni cosechan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? […] Buscad primero su Reino y su justicia, y todas esas cosas se os darán por añadidura. (Mt 6,25-26.33)

La pobreza a la que se refiere Jesús y provocó la admiración de Juana no es una categoría social sino una actitud espiritual. Juana ha dado todo a los pobres que acoge, y es feliz de no poseer nada para si, se acerca a Dios con confianza porque sabe que no les abandonará.

Ella ama la pobreza y ha comprendido las riquezas que encierra, hasta el punto de afirmar;”La pobreza es mi tesoro, es tan hermosa ser pobre, no tener nada, esperarlo todo de DIOS.”

En el corazón de la pobreza está el fiarse de Dios, aceptar que nuestra existencia dependa de Él únicamente. La pobreza autentica se ve desde el lado de Dios ante todo como un acto de fe y de amor.

La verdadera virtud de la pobreza consiste en no poner las riquezas en el alma ni el alma en las riquezas, sino sólo en DIOS. Al quedar vacía de bienes y apegos, hasta de nuestra propia libertad, nos llenamos de la plenitud de Dios y de su gracia.

Cuando Dios se encuentra con un alma vacía y pobre se precipita a llenarla con su gracia. (San Juan de la cruz.)

Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz. Tú has conocido la pobreza espiritual, ya no te queda más que escuchar la palabra del Señor: “Ven, bendita de mi padre”

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACION:

Señor, escucha, y acepta nuestra acción de gracia por la pobreza de Juana Jugan que supo desprenderse de todo, hasta de si misma convirtiéndose en una pobre con los pobres.

Señor, concédenos tu gracia, para que siguiendo su ejemplo, nos desprendemos de cantidad de bienes en favor de los pobres y que sepamos vivir gozosos en la sencillez y en el uso sobrio de las cosas, para que así podamos mejor acceder a la inmensa riqueza y plenitud del Dios que habita en el corazón de los pobres. Te lo pedimos por Jesús cristo nuestro Señor. Amén.

Juana-Jugan-novena-dia-1º_2017

El próximo día 30 de Agosto, la Iglesia presenta la figura de Santa Juana Jugan como modelo de santidad. Para mejor  prepararnos a este acontecimiento proponemos aquí esta novena, que nos ayuda a conocerla mejor para poder imitarla en las virtudes que ella supo practicar a lo largo de su vida, en especial la humildad, el silencio, la caridad, en una vida sencilla y entregada enteramente a Dios.

DIA 1 – LA FE

Hermanos míos, ¿de qué le sirve a uno decir que tiene fe si no tiene obras? ¿Podrá salvarlo la fe? Lo mismo la fe que no va acompañada de obras, está muerta del todo. Uno dirá: tú tienes fe, yo tengo obras: muéstrame tu fe sin obras, y yo te mostraré por las obras mi fe. (St 2,14.17-18)

La fe de Juana era una fe constante y vigorosa en la BONDAD y en la PROVIDENCIA del Señor. Una fe que llevaba en el corazón y había experimentado en clave de confianza toda su vida. Una fe que le dio fuerzas ante las dificultades e impulso para llevar a cabo tan extraordinaria actividad. La figura de mujer creyente que ofrece nuestra madre debe animar a cuantos admiramos su vida y su obra, a imitar el ejemplo que encontramos en su testimonio de fe en Dios.

Todo cristiano está llamado a vivir la fe de modo que pueda servir de estímulo ante los demás, sin sentirse por ello superior o mejor que nadie, y así llegue a ayudar a todos en el camino que lleva al Evangelio.

Es una misión que nos encomendó el mismo Jesús a cuantos habríamos de ser sus seguidores: Seréis mis testigos (Act 1,8). Se trata de ir haciendo realidad en nuestra vida los valores que nos dejó en su mensaje y que Juana encarnó de forma ejemplar: amor, sencillez, desprendimiento, entrega, sacrificio, compasión, espíritu de servicio. Y, todo ello, junto a una oración asidua, una honda experiencia de Dios y una ilimitada confianza en su providencia.

Puesto que la fe es también una respuesta personal, podemos, con la gracia de Dios, colaborar en su desarrollo, porque sólo cuenta la fe que obra por la caridad. Es como una semilla y la semilla está hecha para producir una planta y la planta para producir un fruto.

Bienaventurada eres tú, Sor Mª de la Cruz, porque has alcanzado el triunfo, ya puedes decir verdaderamente junto a san pablo: Para mí vivir es Cristo.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS

Señor Jesucristo, que exultando de gozo has bendecido a tu Padre por haber revelado a los pequeños y sencillos los secretos de los cielos. Te damos gracias por los dones concedidos a tu humilde sierva Juana Jugan, a quien encomendamos nuestras peticiones y necesidades.

Padre de los Pobres, Tú que nunca rechazas la oración de los humildes, escucha , te rogamos, la súplica que ella te dirige en nuestro favor.

Te lo pedimos, Señor, por María, tu Madre y la nuestra. A Ti que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

ORACIÓN:

Señor, te damos gracias, por la fe de Santa Juana Jugan, por la cual se entregó entera y libremente a tu voluntad. Concédenos, por su intercesión, la gracia de fiarnos de Ti plenamente y de poder vivir con una fe y confianza plenas en Ti, Señor Providente y Todopoderoso. Creo Señor, pero aumenta mi fe. Así sea.