taizeEl 41º encuentro europeo de jóvenes animado por la comunidad de Taizé tuvo lugar a finales de 2018 en Madrid, más en concreto del 28 de diciembre al 1 de enero.

Foto de familia con algunos Residentes, Hermanitas y Personal.

Foto de familia con algunos Residentes, Hermanitas y Personal.

Esta Peregrinación de confianza que reunió unos 15.000 jóvenes de toda Europa, jóvenes con el deseo de encontrarse con Jesucristo.
Algunos de ellos fueron acogidos en las casas de las Hermanitas de los Pobres en Madrid, y nos cuentan su experiencia:
«Han sido unos días magnífico, bajo el signo de la oración, los cantos, el silencio y la acogida. El tema escogido para este año fue LA HOSPITALIDAD. Un tema de actualidad del que a veces opinamos pero de un modo superficial, pero que creo que sería necesario que comprendiéramos bien, sobre todo en Europa.
A lo largo de esta semana, hemos intentado comprender profundamente la acogida, mediante encuentros, diálogos, en diferentes lenguas, reflexiones, y workshops…
Hemos podido constatar con nuestros propios ojos que es posible la gratuidad en la hospitalidad. Fuimos acogidas por las Hermanitas de los Pobres en Madrid. Sin conocernos de nada, sin pedirnos nada, sin saber quiénes éramos, nos han ofrecido una casa, la comida, y su escucha (a veces no era fácil por causa de la lengua).
Una verdadera peregrinación de confianza, como se dice en Taizé, donde nadie debe nada al otro, pero se dan y se reciben en la libertad de los Hijos de Dios.» Esther Cravero (Italia)

D. Carlos Osoro, Arzobispo de Madrid, en una carta dirigida a los jóvenes, invitaba a los jóvenes a vivir estas bienaventuranzas:
a) Bienaventurados quienes peregrinan y acogen en su vida a Dios y a los hermanos y dan la posibilidad de formular existencialmente que Cristo tiene hoy un lugar donde vivir dignamente.
b) Bienaventurados quienes peregrinan y acogen en su vida al prójimo, porque saben que es devolver a Dios lo que hace con nosotros que somos su imagen.
c) Bienaventurados quienes peregrinan y acogen porque saben que ello supone vivir con el corazón de Cristo que late para todos los hombres.
d) Bienaventurados quienes peregrinan y acogen desde la fe y adhesión total a Cristo, porque saben que tenemos un mandamiento principal («Amaos los unos a los otros como yo os he amado») que responde a una manera nueva de vivir.
e) Bienaventurados quienes experimentan que peregrinar y acoger es valorar al desconocido en su identidad más profunda y radical, que nos hace preguntarnos: ¿dónde está tu hermano?, ¿qué necesita? ¿lo acompañas en el camino de la vida?
f) Bienaventurados quienes saben que peregrinar y acoger es una manera clara de luchar contra el descarte y lo hacen con rostros concretos.
g) Bienaventurados quienes peregrinan y acogen porque saben que tenemos en nuestras manos el gran proyecto que Dios nos hizo a todos los hombres: ser una gran familia de hermanos, preocupados los unos de los otros.
h) Bienaventurados quienes saben que, para peregrinar y acoger, tienen que tener esa experiencia paulina para agrandar el corazón al modo de Cristo que dio la vida por todos los hombres: «No soy yo, es Cristo quien vive en mí».