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Este verano las Hermanitas de los Pobres te invitan a vivir su amor a los demás.

 

Para chicas de 16 a 35 años.

¡Infórmate!

Hermanitas de los Pobres

Los Molinos – 28460 MADRID

Tel. 91 855 16 80

cdadmolinos@alfaexpress.net

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Tytus Stachowiak 2_Flickr
“A los jóvenes, hoy, a los jóvenes la vida les pide una misión, la Iglesia les pide una misión, y yo quisiera daros esta misión: volved y hablar con los abuelos.
Hoy más que nunca tenemos necesidad, tenemos necesidad de este puente, del dialogo entre los abuelos y los jóvenes, entre los viejos y los jóvenes.” Papa Francisco

 

El día 13 de mayo se cumplieron 100 años desde la primera aparición de Nuestra Señora del Rosario a los tres pastorcitos, en Fátima.

Miles de peregrinos acudieron a los pies de María Santísima para encomendarse a ella. Entre ellos, en nombre de toda la familia de Santa Juana Jugan, se encontraban cuatro Hermanitas de los Pobres, tres de nacionalidad portuguesa y una española, que quieren compartir con nosotros estos momentos de gracia.

Como sabemos el Papa Francisco, como peregrino de la Paz y la Esperanza, llegó el 12 de mayo por la tarde….  dejemos la palabra a quienes allí se encontraban:

«Como previsto el 10 salimos de Madrid, con tiempo, pues anunciaban que en la frontera de entrada a Portugal, los coches serían desviados por la Policía para ser revisados. Al llegar a la frontera, seguimos el desvío, y pararon a algunos coches que nos precedían, pero a nosotras nos dejaron pasar de largo. ¡Primer obstáculo superado! La lluvia, bastante torrencial nos acompañó durante todo el camino, y esas eran las previsiones para los días a seguir. Llegamos a Lisboa sin ningún percance. Esa noche, llovió a mares, y así amaneció el día 11. Durante le mañana, estuvimos con los preparativos, pues después de comer saldríamos para Fátima, ya que el día 12 ya no dejarían entrar ningún coche en Fátima. Todos los coches deberían quedar a unos 18 km, y el traslado se haría en autobús.

A las 15h00 salíamos de Lisboa las 4 peregrinas acompañadas por Fernando. De camino para Fátima, el cielo se iba despejando, y el sol aparecía entre los negros nubarrones ¿seríamos testigos de un nuevo milagro del sol?… A la entrada en Fátima, policías y seguridad por todas partes, nos desviaban de un lado para otro, hasta que finalmente conseguimos llegar a la casa de las Hermanitas de Jesús (de Carlos de Foucauld) que se prestaron para darnos acogida. Pero no éramos las únicas, era una casa de puertas abiertas… Pero al menos podríamos aparcar la camioneta y descansar un poquito esa noche… Cogimos nuestras mochilas, con los bocadillos que habíamos preparado para la cena, y nos dirigimos hacia el santuario, para lo primero saludar a Nuestra Señora de Fátima en la Capelinha. Momento emocionante, pues llegaban muchos grupos de peregrinos que habían hecho muchos kilómetros a pie, durante varios días, en medio de la lluvia, pero entraban agrupados, avanzando con paso firme y cantando a lo largo de la explanada, para dirigirse a la Capelinha. Al llegar se abrazaban, llorando como niños, pues habían conseguido llegar a pesar de todo… ¡Cuánto gozo no sentiría la Virgen, y cuánto consuelo, no recibiría su Corazón Inmaculado, al ver a sus pies a todos estos peregrinos!.

A continuación, fuimos a visitar y rezar junto a la tumba de los Pastorcitos, en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, y ¡gracias a que lo hicimos en ese momento!, pues al día siguiente el acceso a la Basílica y a las tumbas estaba cerrado, y no se volvió a abrir hasta después de irse el Santo Padre. Visitamos también la gran Basílica de la Santísima Trinidad y la Capilla del Santísimo. Detrás de la Basílica de la Santísima Trinidad, y con ocasión de esta celebración han colocado un inmenso Corazón conmemorativo, en un lado aparece la inscripción de la visita del Santo Padre Francisco y del otro lado del Centenario de las apariciones. Encontrándonos allí, empezó a llover, y tuvimos que echar mano de unos impermeables desechables para preservarnos un poco de la lluvia, ya que los paraguas no podían abrirse pues la lluvia venía acompañada de un fuerte viento. Nos refugiamos un momento bajo un techado, y poco a poco, las nubes volvieron a ceder el paso a los rayos del sol. En la explanada, ya numerosos peregrinos se colocaban en torno a las barreras de seguridad para ir cogiendo sitio para los días siguientes. Pero nosotras nos fuimos a cenar a una zona del peregrino techada, donde se encontraban otros grupos. Cuando ya nos íbamos, una familia nos llamó para ofrecernos unas pastitas de coco, que habían hecho y querían compartirlas con nosotras, y claro está, aceptamos la invitación.

Nos fuimos para casa, con vistas a descansar y estar en forma para el día siguiente. Pero al llegar las Hermanitas de Jesús, nos invitaron a tomar una tisana calentita, y nos sentamos junto a ellas en torno a la mesa para compartir un ratito fraterno.

Y amaneció el día 12, por la noche habíamos oído llover, pero al levantarnos estaba despejado. Fuimos a rezar al oratorio de las Hermanas, desayunamos y preparamos nuestros bocadillos para la comida, la cena y el desayuno del día siguiente, pues nuestra intención era llegar a la explanada, encontrar un buen sitio, y permanecer allí hasta que todo terminara… Y así fue, llegamos sobre las 10h00 a la explanada, al entrar por el lado de la Capelinha, en primera fila, del lado izquierdo del Altar principal, encontramos un hueco en torno a la valla. Nos encontrábamos de frente a una gran pantalla, un poco a la derecha del Altar; volviéndonos teníamos la visión general de toda la explanada y de la Capelinha. Al estar un poco en alto, teníamos una espléndida visión de conjunto que nos permitiría seguir todo sin dificultad, y lo que la vista no nos alcanzase a ver, lo veríamos en la pantalla, que se encontraba directamente delante de nosotras, sin nadie, ni nada delante… ¿Qué más podíamos pedir? Nos acomodamos, sabiendo que allí pasaríamos más de 24 horas, para ser exactas fueron 28 horas las que pasamos en aquel lugar, que se convirtió para nosotras en oratorio, refectorio…, dormitorio no, pues lo cierto es que no conseguimos dormir, pues por la noche hacía mucho frío y sobre todo una gran humedad que penetraba por los huesos… y no nos permitía ni dar una cabezadita. Pero eso nos permitió vivir el otro aspecto esencial del mensaje de Fátima: la penitencia. Oración y penitencia para alcanzar la Paz del mundo, la conversión de los pecadores (y todos estamos necesitado de conversión), y la otra intención que hemos tenido muy presente: el aumento de vocaciones para la Iglesia y muy especialmente de Hermanitas de los Pobres.

Esa mañana pudimos saludar al Cardenal Arzobispo de Valladolid, y presidente de la Conferencia Episcopal de España: D. Ricardo Blázquez, y al Cardenal Arzobispo de Madrid D. Carlos Osoro. También saludamos a D. Ángel Rubio, Obispo emérito de Segovia.

Durante el día, de manera continuada, se celebraban Eucaristías en la Capelinha. Al inicio de la tarde, ya todos nos preparábamos para la acogida del Santo Padre, que pudimos muy bien seguir por las pantallas. Después de dejar la base aérea donde aterrizó para dirigirse a Fátima, sobrevoló varias veces todo el recinto de Fátima, pues ciertamente sería emocionante ver desde lo alto todo el gentío que llenaba la explanada y las zonas colindantes.

Se respiraba un ambiente festivo y sagrado al mismo tiempo, los largos momentos de silencio de esa gran asamblea eran elocuentes y expresaban mucho más que lo que las palabras pueden decir.  Hermosa fue la oración prolongada del Santo Padre ante la imagen de nuestra Señora de Fátima, oración silenciosa, y oración intercalada con cantos, que terminaba así: Unido a mis hermanos, en la Fe, la Esperanza y el Amor, me entrego a Ti.  Unido a mis hermanos, por ti, me consagro a Dios, Oh Virgen del Rosario de Fátima. Y cuando al final me veré envuelto por la Luz que nos viene de tus manos, daré gloria al Señor por los siglos de los siglos. Amén. Después el Santo Padre se retiró para volver a rezar el Rosario con todos. Cada vez que el Papa llegaba junto a la Capelinha, el papamóvil le dejaba allí, y venía a aparcar, justo al lado de dónde nos encontrábamos nosotras, así pues pudimos ver bien de cerca todos los detalles del vehículo.

Después del rezo de rosario, tuvo lugar la bendición de las velas y el Santo Padre se volvió a retirar para descansar. Conmovedor era ver durante el recorrido de la Virgen hasta el altar mayor las antorchas iluminar toda la explanada, y alzarse a lo alto en el momento en que se entonaba el canto. Un gran número de Obispos abrían la procesión, para la celebración de la Eucaristía que tuvo lugar a continuación, y que fue presidida por el cardenal Pietro Parolin.

Después de todos estos actos oficiales, gran parte de los asistentes se fueron retirando, pero para los peregrinos, aún muy numerosos, que decidimos pasar la noche “in situ” se fueron sucediendo otros actos: momento de adoración en la Basílica de la Santísima Trinidad, Viacrucis por la explanada, Rosario y velada de oración en la Capelinha, por la mañana la oración de Laudes. Muy temprano empezaron a llegar nuevamente los peregrinos…

Antes de la Eucaristía, el Santo Padre visitó la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Ahí se encuentran las sepulturas de los tres pastorcitos de Fátima: Lucía, Jacinta y Francisco. Se detuvo un buen momento en oración. Llegó muy puntual para iniciar la Eucaristía a la hora prevista. Concluyó con la bendición con el Santísimo a los enfermos, a quienes entre otras cosas, dijo: Queridos enfermos, vivid vuestra vida como una gracia y decidle a Nuestra Señora, como los pastorcillos, que queréis ofreceros a Dios con todo el corazón. No os consideréis solamente como unos destinatarios de la solidaridad caritativa, sino sentíos partícipes a pleno título de la vida y misión de la Iglesia. Vuestra presencia silenciosa, pero más elocuente que muchas palabras, vuestra oración, el ofrecimiento diario de vuestros sufrimientos, en unión con los de Jesús crucificado por la salvación del mundo, la aceptación paciente y hasta alegre de vuestra condición son un recurso espiritual, un patrimonio para toda comunidad cristiana. No tengáis vergüenza de ser un tesoro valioso de la Iglesia.

Después de la bendición, fue la despedida de la Virgen, con todos los pañuelos blancos al aire cantando Ó Fátima adeus! Virgem Mãe adeus!, el santo Padre y sus acompañantes no dejaron en ningún momento de elevar a lo alto su pañuelo, despidiendo con este gesto a la Virgen que se dirigía nuevamente a la Capelinha.

Tras finalizar la Eucaristía, anunciaron que los peregrinos no se movieran de sus sitios, que el Santo Padre iba a hacer un recorrido con el papamóvil para saludar a los fieles. Una chispa de esperanza, se encendió en nuestros corazones, el papamóvil se encontraba cerca de nosotras, y no podría pasar de largo, sin pasar por nuestro lado… Apareció el Santo Padre y se dirigió hacia el papamóvil y éste giró directamente hacia dónde nosotras nos encontrábamos, pasó apenas a metro y medio de nosotras, y nuestras miradas se pudieron perfectamente cruzar con la del Santo Padre, le hicimos señal de que rezábamos por él, y nos respondió con una sonrisa. ¡Pueden imaginarse la alegría que sentimos y dimos gracias a Dios por ello!

Poco a poco fuimos abandonando este santo lugar, dónde tantas y tantas gracias se habrán derramado en estos días, dirigiendo una última mirada a nuestra Señora la Virgen de Fátima, y depositando en ella todas las intenciones confiadas y también confiándonos a la intercesión de los dos nuevos santos Francisco y Jacinta.»

 

 

El sábado 20 de mayo fue el día escogido para celebrar el 150 aniversario de la llegada de las Hermanitas de los Pobres a Madrid. La tarde se vistió de primavera para acompañar a los Ancianos, Hermanitas, Colaboradores, Asociados, Familiares, Bienhechores y Amigos de las tres casas que se encuentran en la diócesis hasta la Catedral de la Almudena, donde tuvo lugar la Celebración de la Eucaristía, que fue presidida por el Cardenal Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Madrid, junto a otros sacerdotes capellanes y amigos de la Congregación, entre ellos el Vicario episcopal para la Vida Consagrada en Madrid, D. Elías Royón, S.J. y su predecesor en el cargo D. Joaquín Martín Abad.

En su homilía el Señor Cardenal, tras evocar los humildes comienzos de la obra en la capital de España en aquel lejano 1867, y haciendo eco a la Palabra de Dios del VI Domingo de Pascua, dio gracias a Dios por el ejemplo y valentía de las primeras Hermanitas y porque el Carisma de Santa Juana Jugan de humilde servicio, sigue vivo en la diócesis de Madrid.

Comenzó dando gracias con las palabras: « Para todos nosotros es una gracia grande celebrar estos 150 años de presencia de las Hermanitas de los Pobres. 150 años donde ha sido posible, a través de sus vidas y por sus actos, hacer verdad lo que dice el salmo de hoy: Aclamad al Señor, tocad, decid a los otros lo maravilloso y grande que es el Señor. Vosotras habéis sido capaces con vuestra vida y presencia de decir también la obra de Dios a favor de los hombres. Al final del salmo escuchamos Venid escuchad lo que el Señor ha hecho…».

Prosiguió haciendo referencia a Santa Juana Jugan, la primera Hermanita de los Pobres: «Vuestra madre fundadora, consciente de la misión a la que el Señor la llamaba, hizo resplandecer de una manera especial Su mansedumbre de corazón, entregando su vida en la sencillez, en la alegría de la hospitalidad para con los más pobres.»

A las Hermanitas venidas de las tres casas les exhortó: «Vuestro nombre Hermanitas de los Pobres encierra todo un programa, exigente, que providencialmente nos manifiesta también el Señor este domingo. Santa Juana os decía: Nuestra felicidad está en ser una Hermanita de los Pobres, con mansedumbre, con humildad, entregando vuestra vida a los pobres, siempre alegres por el bien de los ancianos.

Me vais a permitir que, os diga en primer lugar que con vosotras, desde hace 150 años, esta ciudad se llenó de alegría. No de la alegría del mundo, esa alegría que no provenía de las riquezas, sino de la alegría del amor; como nos cuenta el libro de los Hechos, muchos paralíticos y lisiados se curaban. Madrid, hace 150 años, con vuestra presencia se llenó de alegría, y desde entonces hay alegría.

La semana pasada estuve con un grupo de jóvenes y les decía: “Escuchad a vuestros abuelos, escuchadles… -Siempre dicen lo mismo-  me respondían ellos; preguntadles cómo hacían cuando tenían vuestra edad, sus dificultades, con qué contaban, qué les faltaba, cómo vivían… ”

Vosotras, que trabajáis a favor de los ancianos, tenéis la mejor universidad, de aprendizaje y de experiencia. Con quienes realizáis la misión, ¡seguid llenando la ciudad de alegría con vuestra vida!

Es verdad que la ciudad no es la misma que hace 150 años, pero es verdad que más que nunca necesita llenarse de esa alegría que no tiene ningún fundamento sino Cristo, en cuyo nombre vosotras seguís trabajando, porque los demás lo necesitan, porque están solos, porque están enfermos… Ciertamente ésta es vuestra misión, con una especialidad, vuestra sencillez; con un amor que no quiera ser visto, un corazón todo entregado al Señor.

En segundo lugar, no solamente llenar la ciudad de alegría, sino que, con vuestra vida, tenéis que dar razón de vuestra esperanza. Lo habéis escuchado en la Carta del Apóstol Pedro, estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza. Seguid sonriendo, dad a Cristo, no con palabras, sino con vuestra vida. Vosotras sabéis que lo que necesita el ser humano es Cristo. ¡No hay más tesoro que Cristo! No hay otro ungüento para curar las heridas: el Amor, Cristo Señor; dad razón de vuestra esperanza. Y a quien se dirija a vosotros, con respeto y delicadeza, dad razón de vuestra esperanza, aunque padezcáis, porque hay que padecer para hacer el bien.

En tercer lugar, os pido que lo hagáis con un arma: el Amor. En el Evangelio hemos escuchado Si me amáis guardaréis mis mandamientos… Amar a Dios y al prójimo. Recordad la parábola, cómo el buen samaritano se paró para ver, para curar, para cargar con aquél herido… así vosotras, el amor. La peor paliza es la falta del amor. En esta tierra donde hemos hecho grandes inventos, muchas veces falta el amor. Por eso vuestras casas, son lugares donde se respira el amor… Si me amáis guardaréis mi palabra.

A veces damos cosas, cosas, pero ¿dónde está el amor? A los niños muchas veces no les falta de nada, pero les falta lo más esencial: la dedicación de los padres, el escucharlos, el estar ahí, el darles tiempo…

A los ancianos podemos hacerles jaulas de oro, pero ¿dónde está el amor? Una jaula sin alma. Vuestras casas no son así, pero vosotras ahí como el samaritano, que se agacha, lo cura, lo levanta, lo mete en su cabalgadura, etc… que no le falte nada.

Queridos hermanos, permitidme que me dirija hoy en especial a las Hermanitas, que son hoy las protagonistas, son ellas las portadoras del Carisma. Entregadas a todos, pero hacedlo con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, es la fuerza con la que vuestra Madre fundadora acogió todas las circunstancias adversas de su vida. Decid, dad a Cristo. Con vuestras vidas mostráis a Cristo, no guardando nada para vosotras. Que el Señor os ayude.

¡Qué maravilla aquél día 17 febrero 2017 en que el Señor Nuncio vino a celebrar la Eucaristía. En aquella capilla pequeñita, cuando el Señor se quedó presente ahí en el Misterio de la Eucaristía!

¡Queremos dar con nuestra vida razón de nuestra Esperanza! Que Santa Juana os ayude siempre y os acompañe en vuestro camino.»

Antes del Rito de Conclusión la Madre Provincial Elena Mª de Cristo, leyó el mensaje que la Madre General Mª del Monte Auxiliadora envió desde Francia, e invitó a toda la asamblea a seguir pidiendo por las vocaciones, para poder seguir haciendo presente en la diócesis de Madrid el carisma de humilde servicio de los comienzos, para Gloria de Dios, y el bien de los Ancianos.

La coral de la Catedral que acompañó muy bien toda la celebración tuvo la delicadeza de terminar con el himno a Santa Juana Jugan. Que ella interceda por todos nosotros para poder continuar haciendo el bien a todos, esto es, ser transmisores del Amor de Dios a todos.

¡Alegraos! PascuaLlega hasta nosotros el eco prolongado de la gran noticia de la noche: ¡HA RESUCITADO! Es la noticia que ilumina todas las noches, que alegra todos los corazones.

Hace más de dos mil años que se proclamó este evangelio y nos llega todavía el estremecimiento de la noticia. La Iglesia lo repite año tras año, domingo tras domingo, día tras día, para que llegue a todos los hombres y se dejen transformar por Él.

Sólo si el cristiano vive como resucitado, podrá dar testimonio del Resucitado.

Tú que celebras la Pascua, la Vida, estás llamado a darla a los demás.

Contagia con tu vida la Resurrección y así ayudarás a los otros a resucitar.

PAZ A VOSOTROS

Si ayudas al otro, Cristo resucitará en él. Si impides la vida, el amor, la solidaridad, estás impidiendo a Cristo resucitar.

Vivir la Pascua es vivir en la alegría que nunca debe terminar, aun en medio de los sufrimientos y las dificultades de la vida.

Cristo resucitado nos alimenta con su gozo y nos transforma para vivir la vida desde Él.

 

Las Hermanitas de los Pobres desean a todos una muy ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

aleluya

Si desea aquí encontrará la homilía del Santo Padre Francisco en la noche santa de la Vigilia Pascual.

2017_Jornada_por_la_Vida_Cartel_webPor un mayor cuidado y amor a nuestros enfermos y ancianos

La Iglesia celebra cada año el día 25 de Marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, la jornada por la Vida. Este año lo hace bajo el lema: “La luz de la fe ilumina el atardecer de la vida”. Los cristianos somos invitados a reconocer en el sufrimiento y en la enfermedad una ocasión para asociarnos a la Pasión redentora de nuestro Señor Jesucristo, y pedimos, agradecidos por la vida, que el sufrimiento no nos aplaste, que sintamos el alivio de su amor y seamos agradecidos a cuantos sufren acompañándolos con generosidad en esos momentos.

ORACIÓN por los enfermos

Nota de los Obispos para la Jornada por la Vida 2017

Subsidio Litúrgico para la Jornada por la Vida 2017

BANGALORE PS accueil (9)Nuestra Madre General Maria del Monte Auxiliadora, acompañada por la Madre Asistenta General Maria Clarette, tuvieron la alegría de visitar del 20 de Enero al 28 de Febrero, algunas de las casas de las Hermanitas de los Pobres que se encuentran en la India. Hermanitas, Residentes, Miembros del Personal de las casas, familiares, Asociados, Colaboradores, Bienhechores. Todos han puesto lo mejor de su parte, para acoger a las viajeras de un modo excepcional. En la galería de fotos que puede ver aquí, podrá comprobar la alegría en los rostros y en los corazones, en un mar de luz y de vitalidad en esta cultura tan rica de valores.

luces-ciudad-Madrid_IIEl próximo 3 de febrero, coincidiendo con la 2ª edición de Luces en la Ciudad, una iniciativa de la Diócesis de Madrid para dar a conocer a los jóvenes la riqueza de la Vida Consagrada, las Hermanitas de los Pobres te proponen a ti joven vivir este encuentro enriquecedor desde muchos puntos de vista. Será durante el fin de semana del 3 al 5 de Febrero.

Comenzará a las 17h00 en la casa de Zurbarán, 4 (Metro Alonso Martínez) y terminará el Domingo 5 de Febrero.

Son varias las etapas que viviremos:

  • Encuentro y Diálogo. Momento fraterno con la comunidad de las Hermanitas de los Pobres: oración, conocimiento del carisma, diálogo, etc…
  • Peregrinación hacia la Catedral de la Almudena para participar a la Vigilia ADOREMOS que tiene lugar todos los primeros viernes de mes con el Cardenal Carlos Osoro.
  • Sábado y Domingo tendremos la oportunidad de vivir y practicar las obras de Misericordia junto con los Ancianos residentes de nuestra casa participando además de la Vida de Oración y Fraternidad de la comunidad de las Hermanitas entre otras actividades.

¡Anímate!

Para participar con nosotras, por favor, puedes contactar con:
Sor Mª Ángeles, Tel. 91 319 20 96
Sor Teresa, Tel. 91 574 29 88
Sor Peter,   Tel. 91 855 16 80
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Por tercer año consecutivo, en la casa de las Hermanitas de los Pobres de Madrid, calle Dr. Esquerdo, ¡se armó el Belén! Numerosos han sido los participantes en este III Gran Belén Viviente representado en estas Navidades en la casa de las Hermanitas de los Pobres del barrio de Salamanca.

Organizado por agentes de la Policía Nacional del distrito, colaboradores, Residentes, amigos, familiares, miembros asalariados de la casa… todos han gozado a lo largo de los días previos a la Navidad, igual que la gran cantidad de niños que se han acercado con sus colegios o familias.

Felices también acudieron a la cita Residentes y Hermanitas de otras casas cercanas. El puesto de honor lo tenía el Portal de Belén, donde Jesús, José y María, junto con algunos pastores, acogían a todos los visitantes. No faltaron antiguos oficios, huerta, mercado, panadero, etc.

Todo un conjunto de buenas voluntades puestas en marcha que han dado como resultado mucha alegría, y sobre todo, un ambiente mucho más cristiano a estas fechas tan entrañables para todos. Dejamos aquí un video que muestra bien el ambiente vivido en esos días.

video

Logo Año Jubilar de la MisericordiaEn la Solemnidad de la Inmaculada Concepción del Año pasado, el Santo Padre convocaba a la Iglesia a vivir este Año de Misericordia. Desde entonces hasta el 20 de noviembre, Solemnidad de Cristo Rey, hemos sido interpelados para ser Misericordiosos como el Padre. El Año Jubilar de la Misericordia, este regalo que el Señor ha querido hacernos, se ha clausurado ya, aunque el imperativo de ser Misericordiosos como el Padre no termina sino que perdura.

  1. Este es momento propicio, en primer lugar, para cultivar en cada uno de nosotros sentimientos de gratitud y de reconocimiento a la Santísima Trinidad, por habernos concedido un tiempo extraordinario de gracia. 349 jornadas de Jubileo donde el Señor ha podido derramar gracias abundantes hacia todos los que se han acercado a Él con corazón abierto.
  2. En segundo lugar,  encomendar la vida de la Iglesia, la humanidad entera y el inmenso cosmos al Señorío de Cristo, esperando que difunda su misericordia como el rocío de la mañana para una fecunda historia, todavía por construir con el compromiso de todos en el próximo futuro.

3.- En tercer lugar, ofrecer nuestra colaboración al Señor de nuestras vidas, al Señor de la historia, para ser testigos de la Misericordia. ¡Que nuestras vidas, cada uno de nosotros, nuestra sociedad, todo esté impregnado de misericordia y podamos así ir al encuentro de cada persona llevando la bondad y la ternura de Dios!

El Papa Francisco nos decía al comienzo de este Jubileo:

“Es mi vivo deseo que el pueblo cristiano reflexione durante el Jubileo sobre las obras de misericordia corporales y espirituales. Será un modo para despertar nuestra conciencia, muchas veces aletargada… La predicación de Jesús nos presenta estas obras de misericordia para que podamos darnos cuenta si vivimos o no como discípulos suyos.”

Una vez terminado este Año Jubilar podemos revisar delante del Señor, una a una, las 14 obras de misericordia, examinándonos sobre cómo las hemos vivido, si he sabido practicarlas a lo largo de este año. Así, podremos pedir perdón por las deficiencias y dar gracias por las que hemos puesto en práctica.

Comenzamos con las Obras de Misericordia Corporales:

1.- Dar de comer al hambriento

Hay que compartir el pan -¡hay tantas hambres!-. Pero no basta. Hay que hacerse pan y pan partido, como hizo nuestro Señor Jesucristo. El pan es fraternidad y es vida. El pan partido y compartido es amor.

2.- Dar de beber al sediento

Dar un vaso de agua es fácil y es bonito. Saciar otra sed más profunda es difícil. Saciar la sed definitivamente es imposible.  Pero alguien puede hacer brotar en las entrañas una fuente de agua viva, gozosa, inagotable. Tú puedes ayudar a hacer posible el milagro del agua.

3.- Vestir al desnudo

Quizás no encontramos muchos desnudos que vestir. Suelen estar muy lejos. Quizá haya otro tipo de vestiduras, mejores que la capa de san Martín, que sí debemos poner: la vestidura del honor, del respeto, de la protección. Siempre tendremos que cubrir la desnudez del prójimo con el manto de la caridad

4.- Acoger al peregrino

Acoger al que llama a la puerta de nuestra casa, pero no sólo materialmente sino cordialmente. Todo el que se acerca a nosotros es un peregrino, que a lo mejor sólo pide una palabra, una sonrisa o una escucha.

5. -Asistir a los enfermos.

Algunos más que otros tienen la oportunidad diariamente de vivir esta obra de misericordia. No es una visita desde lejos, una visita por cumplir, sino algo que significa cercanía y compasión. Una visita que supone comunicación, ayuda, cuidado, ternura, consuelo, confianza. Son partecitas del cuerpo doliente de Cristo. Todos tenemos alguna enfermedad o alguna dolencia. Por eso tenemos que tratarnos comprensiva y compasivamente.

6.- Redimir al cautivo.

No está en nuestras manos sacar a los presos de la cárcel; pero sí podemos aliviar y orientar a los presos que están en la cárcel. No podemos quitar las esposas de las muñecas; pero sí podemos quitar las cadenas del alma. Hay muchas cárceles y esclavitudes íntimas. Es tarea nuestra, es obra de misericordia, liberar a todos los cautivas: desde el preso al drogadicto, desde el avaricioso al consumista, desde el lujurioso al hedonista, desde el hincha al fanático de lo que sea.

7.- Enterrar a los muertos

A lo largo de nuestra vida tenemos ocasiones para practicar esta obra de misericordia. Acompañar a los difuntos en la oración esperanzada, en el amor y el agradecimiento. También es una obra de misericordia estar cerca de los que sufren por estas muerte.. Cuando damos el pésame o “acompañamos en el sentimiento”, que no sea una rutina o una palabra vacía.

Prosigamos ahora con las Obras de Misericordia Espirituales:

1.- Dar consejo al que lo necesita.

Un buen consejo, una palabra orientadora, puede ser luz en la noche, puede ahorrar muchos tropiezos y caídas, puede salvar una vida del fracaso y la desesperación.

2.- Enseñar al que no sabe.

Es una bonita obra de misericordia, pero a veces nos encariñamos tanto con ella que queremos dar lecciones a todo el mundo. Esta misericordia debemos practicarla con moderación. 

A lo mejor es preferible que nos dejemos enseñar. Esto también es obra de misericordia: saber escuchar y agradecer lo que hemos aprendido. Todos necesitamos aprender unos de otros,

Enseña, sí, al que no sabe, pero sin humillarle. Enséñale a saber. Y para que sea obra de misericordia se necesita una condición: la gratuidad.

3.- Corregir al que yerra.

También la corrección fraterna es una obra de misericordia, pero cuando se hace desde la humildad y desde el amor. Desde la humildad, reconociendo que también nosotros nos equivocamos. No queramos sacar la paja en el ojo ajeno, sin darnos cuenta de nuestra viga. Desde el amor, no para herir al hermano sino para salvarle. Y hacerlo además cariñosa, delicadamente y con simpatía.

4.- Consolar al triste

Cada uno de nosotros tendría que ser un ángel del consuelo, como el que se acercó a Jesús en su agonía, y escribir cada día alguna página del libro de la Consolación. Quizás son muchas las personas que sufren la tristeza, a veces por cosas bien pequeñas y que conviven conmigo. ¡Resulta tan fácil y tan bonito hacer felices a los demás! Podría bastar una palabra, una sonrisa, una explicación, un desahogo, un gesto de cariño.  El que consuela se parece a Dios, que se dedica a enjugar las lágrimas de todos los rostros.

5.- Perdonar las ofensas

Es de lo más difícil. Somos tan propensos a la venganza y el resentimiento. Por eso Jesús nos dio un ejemplo maravilloso, y nos cogió la palabra en la oración que puso en nuestros labios.  Esta es una de las obras de misericordia más cristiana. Perdonar, aunque la ofensa duela mucho. Perdonar setenta veces siete. Perdonar, si puede, hasta olvidar. Perdonar y amar. Y perdonarnos también a nosotros mismos.

6.- Sufrir con paciencia las flaquezas de nuestro prójimo

Damos por supuesto que todos tenemos flaquezas. La convivencia es fuente de alegría y enriquecimiento, pero es también una llamada al vencimiento y el vaciamiento.  Si llevamos con paciencia las flaquezas del prójimo –y las nuestras-, nos ayudará a crecer en el amor y la misericordia. Como Dios, que tiene paciencia infinita con nosotros. Y llevarlas también con humor.

7.- Rogar a Dios por los vivos y por los difuntos

Rezar no debe ser una rutina. Rezar es amor. Cuando se reza por alguien es solidarizarse con él. No rezamos para ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el nuestro. Rezar es llenar nuestro corazón de nombres.  Rezar por los demás hace bien a nosotros mismos, porque nos ayuda a amar y nos compromete para hacer realidad, en la medida de nuestras fuerzas, aquello que pedimos. Si rogamos a Dios por los vivos y examen-misericordiadifuntos y sentiremos cómo crece la comunión de los santos.

Sólo Dios y cada uno de nosotros sabe la nota que hemos obtenido en este examen, pero una cosa tenemos clara y es que ES ETERNA SU MISERICORDIA. Por tanto el Amor misericordioso no sólo nos acompaña en este vida, sino también en la vida futura, todo bajo la mirada misericordiosa de Dios Padre.

“Dad gracias al Señor porque es bueno, porque es eterna su Misericordia”

Vitrail-Dinan-Jeanne-JuganDespués de estos nueve días de preparación intensa, por fin hemos llegado a la gran Solemnidad de Santa Juana Jugan, para aquellos que formamos parte de la familia de las Hermanitas de los Pobres.

Pero, ¿por qué el 30 de Agosto?

Sabemos que, a lo largo del año la Iglesia hace memoria de muchos santos, aquellos que han vivido perfectamente las virtudes de Fe, Esperanza y Caridad y han sabido, de un modo o de otro, imitar perfectamente al Señor, nuestro Maestro. Normalmente la Iglesia celebra al santo en el día en el que se encontró con su Creador, en el día de su fallecimiento, que es la entrada en la VERDADERA VIDA.

Podemos leer sobre los últimos momentos de Juana Jugan en el libro “Humilde para Amar” de Paul Milcent: «Sabemos que Juana Jugan, durante el verano de 1879 pareció debilitarese. El 27 ó 28 de Agosto, vio a su confesor y recibió de él el perdón de Dios. Él quedó admirado este día de su actitud tan despierta, tan presente.

Al día siguiente por la mañana, después de la misa, se encontró mal; la tendieron sobre una cama. Recobró el conocimiento y le administraron el sacramento de los enfermos. Pudo rezar a media voz:

María, vos sabéis que sois mi madre, no me abandonéis…

Padre eterno, abrid vuestras puertas hoy, a la más miserable de vuestras hijas, pero que tiene un deseo tan grande de veros.

María, mi buena madre, venid a mí. Sabéis que os amo y que deseo veros.

Después se extinguió dulcemente. Sobre su lecho de muerte, tenía un aspecto tan tranquilo, tan reposado, que no se cansaban de mirarla.»

Y en una nota a pie de página nos hace esta pequeña anotación: «No hay certeza sobre la fecha de su muerte. El acta de defunción y el acta de inhumación llevan la misma fecha, el 29 de agosto. Sin duda hay un error porque es muy poco probable que la hubiesen enterrado el mismo día de su muerte. Algunos testimonios permiten pensar que murió el 28, fiesta de San Agustín, y por tanto fiesta solemne entre todas del padre Le Pailleur. Para no turbar la fiesta, habrían tenido callada hasta el día siguiente la muerte de sor María de la Cruz. Ninguna circular anunció esta muerte. Un año más tarde, el padre Le Pailleur la nombró de paso, como su tercera hija espiritual, y añadió: “muerta aquí hace poco”.»

Por tanto, la fecha oficial de la muerte de Juana es el 29 de Agosto. Ese mismo día la Iglesia celebra el martirio de San Juan Bautista. Este es uno de los motivos de que la fiesta litúrgica de Santa Juana Jugan sea en este día.

Liturgia de la Palabra, 30 Agosto

1ª Lectura: Is 58,6-11 (Parte tu pan con el hambriento…)

Salmo 22(23) (El Señor es mi Pastor, nada me falta)

2ª Lectura: 1Jn 3,14-18 (Amemos de verdad y con obras…)

Evangelio: Mt 5,1-12a (Bienaventurados los pobres en espíritu…)

Oración colecta:

Oh Dios, grandeza de los humildes, que has inspirado a Santa Juana Jugan, virgen, servirte en los ancianos pobres con la humildad de una vida escondida. Concédenos, a su ejemplo y por su intercesión, manifestar entre los hombres el misterio de tu amor revelado a los pequeños. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

SANTA JUANA JUGAN, RUEGA POR NOSOTROS.

Video de Santa Juana Jugan, ¡pinche aquí!

Para saber más…