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Del 16 de septiembre al 27 de octubre, nuestra Madre General Mª del Monte Auxiliadora, acompañada de la Madre Asistenta General Joseph Christine, visitaron las 7 casas (en 4 países diferentes) que la Congregación de las Hermanitas de los Pobres tiene en este lejano continente.

Santa Juana Jugan, la fundadora de esta obra, decía: “¡Hacer a los pobres felices, es todo! Mucha ha sido la alegría de los ancianos y de toda la gran familia de Juana Jugan de recibir a las viajeras. Compruébelo usted mismo en la galería de fotos.

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Juana Jugan, 225º aniversario - webCon gran alegría el 25 de Octubre, la gran familia de Santa Juana Jugan festeja el 225º aniversario de su nacimiento y bautismo. Residentes de todas las casas, Hermanitas, Colaboradores, Bienhechores, Familiares, etc. se unen para alabar a Dios por la vida de quien comenzó esta obra en la Iglesia, la Congregación de las Hermanitas de los Pobres.

¡No todos los días se cumplen 225 años! A lo largo de este tiempo muchas personas han sido marcadas o transformadas por su ejemplo de vida, por sus virtudes, y por su intercesión.

Para algunas ha sido el dejarlo todo y ser otra Juana Jugan, para otros encontrar al final de sus vidas un hogar digno, lleno de paz, que les ha permitido poder prepararse al encuentro definitivo con el Padre; para otros poder compartir sus bienes, su tiempo, sus talentos. En definitiva, la alegría de dar al otro, al que más lo necesita. Haberse encontrado con ella en nuestras vidas, ha sido haberse encontrado con Jesús, por esto ¡damos gracias!

Infancia de Santa Juana Jugan

011Juana Jugan nació la noche del 24 al 25 de octubre de 1792. Todavía hoy nos impresiona ver la pobreza de su casa natal, que la familia ocupaba en alquiler. Estaba situada en el barrio alto de Petites Croix, perteneciente a Cancale, en la costa de Bretaña (Francia).
La techumbre de la casa era de bálago. El suelo de tierra apisonada en la sala de la planta baja, presidida por el hogar y su chimenea. Allí se encuentran unos pocos muebles de la época. Todo ello evoca una vida de sencillez y de pobreza.
Allí se había instalado el matrimonio de Joseph Joucan y Marie Horel. El mismo día de su nacimiento, y en presencia de muchas personas, aquella niñita fue bautizada con el nombre de Jeanne en la iglesia parroquial de Saint Méen. Así lo atestigua el cura párroco Godefroy.
Pero entre los numerosos asistentes al bautizo de esta niña faltaba su propio padre. Se había embarcado el día 27 de abril para la pesca del bacalao frente a las costas de Terranova. Regresaría a su pueblo el 12 de noviembre. Entonces pudo conocer a su hija de tres semanas.

El mar

016Sin embargo, Juana apenas podría recordar a su padre. A pesar de sus problemas de salud, el buen marinero se embarcó en algunas otras ocasiones, hasta que no regresó más a casa. De 1796 es una nota de reclutamiento que afirma de él: “No se ha presentado en la oficina de reclutamiento. Se dice que se ahogó yendo en un barco de Cancale”. Por entonces Juana tenía tan sólo tres años y medio. Siguieron esperándole durante mucho tiempo.
De soltera, la madre había trabajado como sirvienta en una granja. De viuda trabajó como asistente de hogar para poder sacar adelante a los cuatro hijos que quedaban en aquel humilde hogar: Juana, sus dos hermanas y un hermano. Otros cuatro habían ya muerto en temprana edad, como ocurría con frecuencia en aquellos tiempos.
En Cancale, el mar era la fuente de vida, pero era una frecuente causa de muerte. El mar de Terranova se llevó también a los dos cuñados de Juana: a Guillaume Portier, esposo de Marie Joseph, y a Joseph Emery, esposo de Therère-Charlotte. Su hermano, también marinero, se casó en segundas nupcias con la viuda de otro marino muerto en las aguas de Terranova.
Pero la muerte llegaba también por los caminos de tierra adentro. Durante los primeros años de la vida de Juana fueron muchas las vidas tronchadas por la revolución y por la guerra. Si las autoridades de la república prohibían el culto cristiano y la enseñanza religiosa, ésta se recibía en el seno del hogar.

El servicio

004Cuando Juana contaba siete años (1799) la tensión política comenzó a suavizarse. Poco después la iglesia pudo volver a abrirse al culto. Todavía niña, Juana salía al campo para apacentar unas vacas que poseía su familia. Desde la altura de la Punta de Le Hoch, podía ver allá abajo la entrada del puerto de Cancale, al que ya no regresaría su padre y meditar en la necesidad de promover la vida y el servicio a los demás.
Cuando contaba 16 ó 17 años, sin alejarse demasiado de su hogar de Cancale, Juana Jugan entró al servicio de la Vizcondesa de la Chouë de la Mettrie, en Saint Coulomb. En principio, su tarea era la de asistir en la cocina. Pero, desde ese puesto, tendría que atender a los mendigos que se acercaban al palacete. Con frecuencia acompañó a la señora en su visita a las familias pobres de la zona. Con ellos iba abriendo su corazón a otro servicio más amplio.
El cambio de situación llegaría en 1817, cuando dejó su casa natal de Cancale para instalarse en Saint-Servan. Como si fuera un símbolo, su apellido original fue cambiado ligeramente por el de Jugan. Ahí comenzó a atender a los enfermos del hospital. Tenía 23 años. Andando el tiempo, su familia de origen sería sustituida por la gran familia de los pobres y los ancianos. Ahí la esperaba el Señor.
Ni la pobreza, ni la muerte, ni el rigor impuesto por la revolución pudieron apagar la fe de la familia de Juana Jugan ni doblegar la fortaleza de aquella mujer, a la que estaba reservada la vocación profética de atender a los ancianos más pobres. Su espíritu estaba guiado por la luz del Evangelio.

Aquí podrá ver las fotos de la 3ª edición de la Marcha con Juana Jugan. 

 

Este Domingo la Iglesia celebra el DOMUND, la Jornada Mundial de las Misiones. La oración y la ayuda económica es de gran valor para todos los que se encuentran en países de misión anunciando el Evangelio. 

Si Juana Jugan no pudo ir personalmente hacia los Ancianos de todos los continentes, se alegró de la expansión misionera de la Congregación. (Ver video)

Misionera y Universal, la congregación de las Hermanitas de los Pobres, está al servicio de los ancianos en 31 países de los cinco continentes.
¿Cómo se realizó esta expansión?
Sabemos que Juana desplegó una inmensa actividad, desde la acogida de la primera anciana (1839) hasta el momento en que fue, no sólo destituida (desde su humilde condición de colectora seguirá siendo elemento esencial para sacar a flote las casas que se abrían en la región bretona), sino totalmente relegada y separada de toda actividad, en el noviciado de La Tour Saint Joseph (1852). En 1851, las hermanitas atraviesan el Canal de La Mancha para una primera fundación en Inglaterra (Londres). Dos años más tarde, llegaban a Bélgica (Liège).
A partir de 1855, providencialmente Ernest Lelièvre, sacerdote del norte de Francia, se puso enteramente al servicio de la Congregación. Con su ayuda, la obra comenzada por Juana, conocerá un rapidísimo desarrollo.
Las vocaciones eran entonces muy numerosas. Barcelona fue la primera ciudad de España que acogió a las hermanitas, el 19 de marzo de 1863. Le seguirán Manresa y Granada, en ese mismo año. Cuando todavía vivía la fundadora, se abrieron varias casas de hermanitas en América, África del norte, y en los Estados Unidos. A su muerte, 40 años después de la fundación, en Saint Servan, las hermanitas eran 2.400, repartidas en más de 170 comunidades, establecidas en Francia, Inglaterra, Escocia, España, Irlanda, Estados Unidos, Argelia, Italia y Malta.
Sin embargo, la expansión misionera de la Congregación, propiamente dicha, comienza el 30 de noviembre de 1882, cuando ocho hermanitas abordan el continente indio, fundando en Calcuta, la primera casa del continente asiático. A partir de entonces, la congregación se extiende, no solamente en Asia, sino también en América latina (Valparaíso, Chile, 1885), Australia (Melbourne, 1884) y en el Pacífico (Apia, Samoa Occidental, 1971), en África negra (Mombasa, Kenia, 1969), y más recientemente en Corea del Sur (Seoul, 1997) , Filipinas (Manila, 2005) y por último en tierras Peruanas , Tacna y Lima.

Mapa mundi Hermanitas de los Pobres
Desde 1950 hasta hoy), la congregación ha dejado de estar presente en algunos países por motivos políticos o por falta de vocaciones, como son: China, Birmania, Túnez, Hungría, Montreal; sin embargo en otros nuevos lugares de nuestro planeta, el carisma de Santa Juana Jugan se ha hecho presente, como en Taiwán, la República del Congo, Kenia, Benín, Nigeria, Corea del Sur, Islas Samoa, Filipinas, […] y muchos otros reclaman nuevas fundaciones.
Allí, como en todas partes, las hermanitas desean ofrecer a las personas mayores una vida adaptada a las costumbres del país, tan ricas en tradiciones.

Lea aquí el mensaje del Papa para el día del DOMUND de este año.

“Pedid al dueño de la mies que envíe operarios a su mies” nos dice el Señor en el Evangelio. El día de la Exaltación de la Santa Cruz, el 14 de septiembre, siguiendo el consejo de Jesús, en la casa de las Hermanitas de los Pobres en Los Molinos (Madrid), numerosas personas se unieron a todos los moradores de esta casa para pedir nuevas vocaciones para su Iglesia, y en especial para la citada Congregación.

 

2017_Juana-Jugan-30 agosto

 

Después de estos nueve días de preparación intensa, por fin hemos llegado a la gran Solemnidad de Santa Juana Jugan, para aquellos que formamos parte de la familia de las Hermanitas de los Pobres.

Pero, ¿por qué el 30 de Agosto?

Sabemos que, a lo largo del año la Iglesia hace memoria de muchos santos, aquellos que han vivido perfectamente las virtudes de Fe, Esperanza y Caridad y han sabido, de un modo o de otro, imitar perfectamente al Señor, nuestro Maestro. Normalmente la Iglesia celebra al santo en el día en el que se encontró con su Creador, en el día de su fallecimiento, que es la entrada en la VERDADERA VIDA.

Podemos leer sobre los últimos momentos de Juana Jugan en el libro “Humilde para Amar” de Paul Milcent: «Sabemos que Juana Jugan, durante el verano de 1879 pareció debilitarse. El 27 ó 28 de Agosto, vio a su confesor y recibió de él el perdón de Dios. Él quedó admirado este día de su actitud tan despierta, tan presente.

Al día siguiente por la mañana, después de la misa, se encontró mal; la tendieron sobre una cama. Recobró el conocimiento y le administraron el sacramento de los enfermos. Pudo rezar a media voz:

María, vos sabéis que sois mi madre, no me abandonéis…

Padre eterno, abrid vuestras puertas hoy, a la más miserable de vuestras hijas, pero que tiene un deseo tan grande de veros.

María, mi buena madre, venid a mí. Sabéis que os amo y que deseo veros.

Después se extinguió dulcemente. Sobre su lecho de muerte, tenía un aspecto tan tranquilo, tan reposado, que no se cansaban de mirarla.»

Y en una nota a pie de página nos hace esta pequeña anotación: «No hay certeza sobre la fecha de su muerte. El acta de defunción y el acta de inhumación llevan la misma fecha, el 29 de agosto. Sin duda hay un error porque es muy poco probable que la hubiesen enterrado el mismo día de su muerte. Algunos testimonios permiten pensar que murió el 28, fiesta de San Agustín, y por tanto fiesta solemne entre todas del padre Le Pailleur. Para no turbar la fiesta, habrían tenido callada hasta el día siguiente la muerte de sor María de la Cruz. Ninguna circular anunció esta muerte. Un año más tarde, el padre Le Pailleur la nombró de paso, como su tercera hija espiritual, y añadió: “muerta aquí hace poco”.»

Por tanto, la fecha oficial de la muerte de Juana es el 29 de Agosto. Ese mismo día la Iglesia celebra el martirio de San Juan Bautista. Este es uno de los motivos de que la fiesta litúrgica de Santa Juana Jugan sea el 30 de Agosto.

Liturgia de la Palabra, 30 Agosto

1ª Lectura: Is 58,6-11 (Parte tu pan con el hambriento…)

Salmo 22(23) (El Señor es mi Pastor, nada me falta)

2ª Lectura: 1Jn 3,14-18 (Amemos de verdad y con obras…)

Evangelio: Mt 5,1-12a (Bienaventurados los pobres en espíritu…)

Oración colecta:

Oh Dios, grandeza de los humildes, que has inspirado a Santa Juana Jugan, virgen, servirte en los ancianos pobres con la humildad de una vida escondida. Concédenos, a su ejemplo y por su intercesión, manifestar entre los hombres el misterio de tu amor revelado a los pequeños. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

SANTA JUANA JUGAN, RUEGA POR NOSOTROS.

Video de Santa Juana Jugan, ¡pinche aquí!

Para saber más…

 

 

Peregrinación Jubilar al Santuario de Nuestra Señora de Fátima,

Provincia de Madrid, del 28 de Junio al 1 de Julio de 2017

 

 

Los Residentes, Hermanitas, Asociados, Colaboradores, de las casas de la Provincia de Madrid,  estaban convocados, hacía unos meses, para esta peregrinación al Santuario de Nuestra Señora de Fátima, en Portugal, con motivo del Centenario de las Apariciones de la Virgen a los Pastorcitos.

Con ilusión los moradores cada una de las casas se prepararon espiritualmente a estos días intensos.

La salida tuvo lugar el día 28, miércoles. Las casas de España de la Provincia se agruparon en 4 autobuses. ¡Qué alegría en todos los corazones al vislumbrar ya en la carretera el anuncio del Santuario, y más aún al ver de lejos la corona de la virgen de la torre de la Basílica de Nuestra Señora del Rosario!

Poco después los viajeros dejaban sus autobuses con el fondo musical de las campanas al son del Ave María de Fátima. Como siempre los re-encuentros fueron una alegría.

Enseguida tuvo lugar el reparto de habitaciones en la Casa de retiros Nossa Senhora das Dores, justo detrás de A Capelinha, el lugar de las Apariciones. Antes de la cena, aquellos que no habían tenido la Eucaristía antes de salir de sus casas, la tuvieron en A Capelinha, en español con un buen grupo de seminaristas de la diócesis de Valencia.

Una vez terminada la cena, todos los que quisieron, con vela en mano, se dirigieron hacia A Capelinha, para el rezo del Santo Rosario y la Procesión de las Antorchas. La providencia de Dios quiso que un matrimonio de la Asociación Juana Jugan de Chicago estuviera en esa noche ahí, y claro, enseguida reconocieron a las Hermanitas y las saludaron con entusiasmo. Llama la atención el fervor de las personas, de tantas nacionalidades, ancianos, adultos, jóvenes y niños, todos orando a María por la Paz del Mundo y la conversión de los pecadores. La Salve Regina ponía el broche final a esta intensa jornada.

Después de un descanso bien merecido, amanecía en Fátima con bastante fresquito. Los más madrugadores y madrugadoras fueron a rezar bien temprano a uno u otro de los muchos lugares de oración que se encuentran en el recinto. Esta mañana, después del desayuno, cada uno tomó el camino que más le interesaba. Algunos fueron directamente a la Capilla de la Reconciliación, donde hay siempre varios sacerdotes de diversas lenguas disponibles, y pudieron confesarse; otros a comprar algún recuerdo para sus seres queridos, otros a orar en silencio en A Capelinha, o en la adoración del Santísimo Sacramento, otros prefirieron quedarse tranquilamente descansando un poco en la casa de acogida. Mientras tanto, llegaron los dos autobuses provenientes de Lisboa y Oporto con los peregrinos de ambas casas, felices de volver a este lugar tan querido y familiar para cada uno de ellos. Enseguida estos últimos se colocaron a los pies de Nossa Senhora en A Capelinha, confiando todas las intenciones y necesidades.

La Virgen congregaba, ahora sí, a todos los peregrinos de la Provincia de Madrid, para el Rosario del medio día, seguido de la Eucaristía, en lengua portuguesa. Fue con toda solemnidad, ya que la Iglesia celebraba en ese día la fiesta de los Santos Pedro y Pablo. Ahí tuvieron una buena oportunidad de orar por el Papa, como los Pastorcitos hacían con tanto fervor.

Todos, portugueses y españoles, se reunieron para el almuerzo en la casa de acogida. Después de un corto descanso, llegó la hora de salida para visitar el monasterio de Batalha, a unos kilómetros de Fátima. Este monasterio gótico, cuyo nombre oficial es Convento de Santa Maria da Vitória, está reconocido como Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Fue João I quien ordenó la construcción del monasterio a finales del siglo XIV, para conmemorar su victoria en la batalla de Aljubarrota frente a los castellanos en 1385.

Después de una merienda en los jardines de este monasterio, se dirigieron los 6 autobuses hacia Nazaret, pequeña ciudad pesquera famosa por los ropajes de los hombres y de las mujeres. Los primeros con sus camisas y pantalones de pana con colores escoceses, acompañados de sus largos gorros de lana negra. Las segundas con sus pañuelos en la cabeza y sus faldones -2 las mujeres casadas y 7 las solteras-. Pero cada vez es más raro ver esta vestimenta propia de tiempos pretéritos.

Con mucha pena de todos, pero no fue posible ir a visitar la ermita de Nuestra Señora de Nazaret, situada en un alto, pero todos pudieron, desde los autobuses contemplar la belleza de este lugar. Ahí dijeron adiós a los hermanos portugueses que desde ahí regresaron a sus casas.

Con un tiempo algo inestable los demás, regresaron a Fátima, para prepararse después de la cena a un nuevo encuentro en A Capelinha, para el Rosario. Esta vez, por ser jueves, la procesión era con el Santísimo Sacramento. ¡Había muchísimas personas, más incluso que el día anterior! En esa noche uno de los Ancianos peregrinos de una casa, en su oración pedía al Santísimo Sacramento por su familia, y en particular para poder ver pronto a alguno de sus hijos, que es raro encontrarse con ellos. La Virgen se lo concedió, ya que unos momentos después se encontró, sin esperarlo, con una de sus hijas. Podemos imaginar la alegría de este Residente; al día siguiente pudieron encontrarse otra vez para el rezo del Santo Rosario y la Procesión de las antorchas.

Amanecía, también fresquito, el último día completo de esta peregrinación jubilar al Santuario mariano. Durante la mañana los peregrinos tuvieron la oportunidad de visitar las humildes casas de los pastorcitos en Aljustrel. Muchos de los Residentes recordaron sus casas en su infancia y juventud, con los instrumentos para las labores del campo, etc. Algunos peregrinos tuvieron la alegría de saludar y a la sobrina de Lucía, de 97 años, Dª Mª dos Anjos. Hasta hace algunos años, ella ofrecía a beber aguar del pozo de su casa (Poço do Arneiro), donde tuvo la segunda aparición del Ángel a los niños. Ahora, ya muy mayor, está en su casa, en continua oración, con el Rosario en las manos, acogiendo a los peregrinos.

Después aquellos que tuvieron más valor o mejores piernas, fueron a pie, como hacían antaño los pastorcitos con el rebaño de ovejas, a visitar los lugares donde tuvieron lugar las apariciones del Ángel en el año 1916, a saber:

  • Loca do Cabeço es el lugar donde se sucedieron la primera y la tercera aparición del Ángel a los videntes.
  • Poço do Arneiro. Al fondo del patio de la casa de Lucía se encuentra el pozo que destacó en la segunda aparición evangélica, en el verano de 1916. Fue también ahí donde Jacinta tuvo la visión del santo padre llorando y rezando de rodillas en una gran casa.

Todos en grupo pudieron rezar y cantar en Os Valinhos, entre la 8ª y la 9ª estaciones del Viacrucis en el Camino de los Pastorcitos. Ahí es donde sucedió la cuarta aparición de Nuestra Señora, el 19 de agosto de 1917.

Era necesario retomar fuerzas con la comida. Estando en Portugal, no podría ser de otro modo, comieron bacalao con natas, que todos apreciaron bastante.

Después de un descanso más prolongado para aquellos que lo necesitaban, tuvo lugar el itinerario jubilar, para ganar el Jubileo del Centenario. Debajo de un sol radiante, todos, reunidos en el patio de la casa de acogida, fueron dirigidos por D. José Manuel, Capellán de Almagro, en oración, rezando el Rosario, cantando, haciendo las oraciones propias del itinerario jubilar. Pasaron en primer lugar por el pórtico del Centenario, que lo hicieron más cerca de la casa por razones obvias, la Capilla de las Apariciones (A Capelinha), la visita a las tumbas de los Pastorcitos, donde están sus cuerpos enterrados en la Basílica de Nuestra Señora del Rosario, y finalmente la Capilla del Santísimo Sacramento, donde todos estuvieron unos minutos de adoración en silencio. Una vez terminado este itinerario Jubilar, se reunieron todos en lo alto de la explanada del Santuario para poder hacer una foto de familia, felices de haber podido hacer la peregrinación.

El resto de la tarde transcurrió con tranquilidad para poder confiar en silencio las intenciones encomendadas, comprar algún detalle, etc.

De nuevo se reunieron en A Capelinha para la celebración de la Eucaristía, esta vez en español. Son muchos los peregrinos de habla hispana. Celebró un sacerdote de la diócesis de Toledo y concelebraron una veintena de sacerdotes, la mayoría procedentes de nuestro país (cuatro de ellos de nuestro grupo). El sacerdote celebrante en su homilía animó a todos a la fidelidad al Señor, a su voluntad. Así como los niños fueron fieles a las gracias del Señor, a lo que Nuestra Señora les pidió, y gracias a esa fidelidad Fátima es un centro de luz en el mundo. Del mismo modo la fidelidad de los cristianos de hoy, tiene que ser fuente de gracia y de luz para las nuevas generaciones.

La peregrinación tocaba a su fin. De nuevo todos los que tenían fuerzas se reunieron después de la cena en A Capelinha para el rezo del Santo Rosario y la Procesión de las Antorchas, terminando como siempre con la Salve Regina.

Pasó una noche, y llegó la mañana, era el día último. Como los demás días, no faltó quien se levantó bien temprano para despedirse de estos lugares tan queridos con oración prolongada y silenciosa. A las siete de la mañana se reunían todos en una de las capillas de la casa de acogida para dar gracias a Dios por estos días de gracia, con la Eucaristía.

Ahí celebró D. José Manuel, Capellán de la casa de Almagro, y concelebraron los otros tres sacerdotes que formaron parte de la peregrinación. En su homilía D. José Manuel animó a todos a dar gracias por estos días hermosos que terminaban, días intensos, de muchas gracias, sabiendo que todos caminamos hacia el cielo, pero siempre de la mano de María, Nuestra Madre. Como dijo a Lucía cuando se sentía turbada por las dudas en la segunda aparición: no temas, porque Mi Inmaculado Corazón será tu refugio y el camino que te conducirá hacia Dios.

Todos con corazón agradecido y llenos de alegría volvieron a sus casas.

Los Residentes, Hermanitas, Colaboradores de la Casa de Porto tuvieron la delicadeza de preparar regalos para cada uno de los Residentes de las otras casas. Cada casa tuvo una cajita preparada con primor, donde se encontraban Rosarios de crochet con sus bolsitas, bolsos bordados a punto de cruz, etc.… Un trabajo realizado en equipo por muchos, donde cada uno ha puesto lo mejor de sí mismo para llevar de Fátima un recuerdo a los que no pudieron estar presentes físicamente en esta peregrinación, pero sí que lo estuvieron por la oración.

El día 13 de mayo se cumplieron 100 años desde la primera aparición de Nuestra Señora del Rosario a los tres pastorcitos, en Fátima.

Miles de peregrinos acudieron a los pies de María Santísima para encomendarse a ella. Entre ellos, en nombre de toda la familia de Santa Juana Jugan, se encontraban cuatro Hermanitas de los Pobres, tres de nacionalidad portuguesa y una española, que quieren compartir con nosotros estos momentos de gracia.

Como sabemos el Papa Francisco, como peregrino de la Paz y la Esperanza, llegó el 12 de mayo por la tarde….  dejemos la palabra a quienes allí se encontraban:

«Como previsto el 10 salimos de Madrid, con tiempo, pues anunciaban que en la frontera de entrada a Portugal, los coches serían desviados por la Policía para ser revisados. Al llegar a la frontera, seguimos el desvío, y pararon a algunos coches que nos precedían, pero a nosotras nos dejaron pasar de largo. ¡Primer obstáculo superado! La lluvia, bastante torrencial nos acompañó durante todo el camino, y esas eran las previsiones para los días a seguir. Llegamos a Lisboa sin ningún percance. Esa noche, llovió a mares, y así amaneció el día 11. Durante le mañana, estuvimos con los preparativos, pues después de comer saldríamos para Fátima, ya que el día 12 ya no dejarían entrar ningún coche en Fátima. Todos los coches deberían quedar a unos 18 km, y el traslado se haría en autobús.

A las 15h00 salíamos de Lisboa las 4 peregrinas acompañadas por Fernando. De camino para Fátima, el cielo se iba despejando, y el sol aparecía entre los negros nubarrones ¿seríamos testigos de un nuevo milagro del sol?… A la entrada en Fátima, policías y seguridad por todas partes, nos desviaban de un lado para otro, hasta que finalmente conseguimos llegar a la casa de las Hermanitas de Jesús (de Carlos de Foucauld) que se prestaron para darnos acogida. Pero no éramos las únicas, era una casa de puertas abiertas… Pero al menos podríamos aparcar la camioneta y descansar un poquito esa noche… Cogimos nuestras mochilas, con los bocadillos que habíamos preparado para la cena, y nos dirigimos hacia el santuario, para lo primero saludar a Nuestra Señora de Fátima en la Capelinha. Momento emocionante, pues llegaban muchos grupos de peregrinos que habían hecho muchos kilómetros a pie, durante varios días, en medio de la lluvia, pero entraban agrupados, avanzando con paso firme y cantando a lo largo de la explanada, para dirigirse a la Capelinha. Al llegar se abrazaban, llorando como niños, pues habían conseguido llegar a pesar de todo… ¡Cuánto gozo no sentiría la Virgen, y cuánto consuelo, no recibiría su Corazón Inmaculado, al ver a sus pies a todos estos peregrinos!.

A continuación, fuimos a visitar y rezar junto a la tumba de los Pastorcitos, en la basílica de Nuestra Señora del Rosario, y ¡gracias a que lo hicimos en ese momento!, pues al día siguiente el acceso a la Basílica y a las tumbas estaba cerrado, y no se volvió a abrir hasta después de irse el Santo Padre. Visitamos también la gran Basílica de la Santísima Trinidad y la Capilla del Santísimo. Detrás de la Basílica de la Santísima Trinidad, y con ocasión de esta celebración han colocado un inmenso Corazón conmemorativo, en un lado aparece la inscripción de la visita del Santo Padre Francisco y del otro lado del Centenario de las apariciones. Encontrándonos allí, empezó a llover, y tuvimos que echar mano de unos impermeables desechables para preservarnos un poco de la lluvia, ya que los paraguas no podían abrirse pues la lluvia venía acompañada de un fuerte viento. Nos refugiamos un momento bajo un techado, y poco a poco, las nubes volvieron a ceder el paso a los rayos del sol. En la explanada, ya numerosos peregrinos se colocaban en torno a las barreras de seguridad para ir cogiendo sitio para los días siguientes. Pero nosotras nos fuimos a cenar a una zona del peregrino techada, donde se encontraban otros grupos. Cuando ya nos íbamos, una familia nos llamó para ofrecernos unas pastitas de coco, que habían hecho y querían compartirlas con nosotras, y claro está, aceptamos la invitación.

Nos fuimos para casa, con vistas a descansar y estar en forma para el día siguiente. Pero al llegar las Hermanitas de Jesús, nos invitaron a tomar una tisana calentita, y nos sentamos junto a ellas en torno a la mesa para compartir un ratito fraterno.

Y amaneció el día 12, por la noche habíamos oído llover, pero al levantarnos estaba despejado. Fuimos a rezar al oratorio de las Hermanas, desayunamos y preparamos nuestros bocadillos para la comida, la cena y el desayuno del día siguiente, pues nuestra intención era llegar a la explanada, encontrar un buen sitio, y permanecer allí hasta que todo terminara… Y así fue, llegamos sobre las 10h00 a la explanada, al entrar por el lado de la Capelinha, en primera fila, del lado izquierdo del Altar principal, encontramos un hueco en torno a la valla. Nos encontrábamos de frente a una gran pantalla, un poco a la derecha del Altar; volviéndonos teníamos la visión general de toda la explanada y de la Capelinha. Al estar un poco en alto, teníamos una espléndida visión de conjunto que nos permitiría seguir todo sin dificultad, y lo que la vista no nos alcanzase a ver, lo veríamos en la pantalla, que se encontraba directamente delante de nosotras, sin nadie, ni nada delante… ¿Qué más podíamos pedir? Nos acomodamos, sabiendo que allí pasaríamos más de 24 horas, para ser exactas fueron 28 horas las que pasamos en aquel lugar, que se convirtió para nosotras en oratorio, refectorio…, dormitorio no, pues lo cierto es que no conseguimos dormir, pues por la noche hacía mucho frío y sobre todo una gran humedad que penetraba por los huesos… y no nos permitía ni dar una cabezadita. Pero eso nos permitió vivir el otro aspecto esencial del mensaje de Fátima: la penitencia. Oración y penitencia para alcanzar la Paz del mundo, la conversión de los pecadores (y todos estamos necesitado de conversión), y la otra intención que hemos tenido muy presente: el aumento de vocaciones para la Iglesia y muy especialmente de Hermanitas de los Pobres.

Esa mañana pudimos saludar al Cardenal Arzobispo de Valladolid, y presidente de la Conferencia Episcopal de España: D. Ricardo Blázquez, y al Cardenal Arzobispo de Madrid D. Carlos Osoro. También saludamos a D. Ángel Rubio, Obispo emérito de Segovia.

Durante el día, de manera continuada, se celebraban Eucaristías en la Capelinha. Al inicio de la tarde, ya todos nos preparábamos para la acogida del Santo Padre, que pudimos muy bien seguir por las pantallas. Después de dejar la base aérea donde aterrizó para dirigirse a Fátima, sobrevoló varias veces todo el recinto de Fátima, pues ciertamente sería emocionante ver desde lo alto todo el gentío que llenaba la explanada y las zonas colindantes.

Se respiraba un ambiente festivo y sagrado al mismo tiempo, los largos momentos de silencio de esa gran asamblea eran elocuentes y expresaban mucho más que lo que las palabras pueden decir.  Hermosa fue la oración prolongada del Santo Padre ante la imagen de nuestra Señora de Fátima, oración silenciosa, y oración intercalada con cantos, que terminaba así: Unido a mis hermanos, en la Fe, la Esperanza y el Amor, me entrego a Ti.  Unido a mis hermanos, por ti, me consagro a Dios, Oh Virgen del Rosario de Fátima. Y cuando al final me veré envuelto por la Luz que nos viene de tus manos, daré gloria al Señor por los siglos de los siglos. Amén. Después el Santo Padre se retiró para volver a rezar el Rosario con todos. Cada vez que el Papa llegaba junto a la Capelinha, el papamóvil le dejaba allí, y venía a aparcar, justo al lado de dónde nos encontrábamos nosotras, así pues pudimos ver bien de cerca todos los detalles del vehículo.

Después del rezo de rosario, tuvo lugar la bendición de las velas y el Santo Padre se volvió a retirar para descansar. Conmovedor era ver durante el recorrido de la Virgen hasta el altar mayor las antorchas iluminar toda la explanada, y alzarse a lo alto en el momento en que se entonaba el canto. Un gran número de Obispos abrían la procesión, para la celebración de la Eucaristía que tuvo lugar a continuación, y que fue presidida por el cardenal Pietro Parolin.

Después de todos estos actos oficiales, gran parte de los asistentes se fueron retirando, pero para los peregrinos, aún muy numerosos, que decidimos pasar la noche “in situ” se fueron sucediendo otros actos: momento de adoración en la Basílica de la Santísima Trinidad, Viacrucis por la explanada, Rosario y velada de oración en la Capelinha, por la mañana la oración de Laudes. Muy temprano empezaron a llegar nuevamente los peregrinos…

Antes de la Eucaristía, el Santo Padre visitó la Basílica de Nuestra Señora del Rosario de Fátima. Ahí se encuentran las sepulturas de los tres pastorcitos de Fátima: Lucía, Jacinta y Francisco. Se detuvo un buen momento en oración. Llegó muy puntual para iniciar la Eucaristía a la hora prevista. Concluyó con la bendición con el Santísimo a los enfermos, a quienes entre otras cosas, dijo: Queridos enfermos, vivid vuestra vida como una gracia y decidle a Nuestra Señora, como los pastorcillos, que queréis ofreceros a Dios con todo el corazón. No os consideréis solamente como unos destinatarios de la solidaridad caritativa, sino sentíos partícipes a pleno título de la vida y misión de la Iglesia. Vuestra presencia silenciosa, pero más elocuente que muchas palabras, vuestra oración, el ofrecimiento diario de vuestros sufrimientos, en unión con los de Jesús crucificado por la salvación del mundo, la aceptación paciente y hasta alegre de vuestra condición son un recurso espiritual, un patrimonio para toda comunidad cristiana. No tengáis vergüenza de ser un tesoro valioso de la Iglesia.

Después de la bendición, fue la despedida de la Virgen, con todos los pañuelos blancos al aire cantando Ó Fátima adeus! Virgem Mãe adeus!, el santo Padre y sus acompañantes no dejaron en ningún momento de elevar a lo alto su pañuelo, despidiendo con este gesto a la Virgen que se dirigía nuevamente a la Capelinha.

Tras finalizar la Eucaristía, anunciaron que los peregrinos no se movieran de sus sitios, que el Santo Padre iba a hacer un recorrido con el papamóvil para saludar a los fieles. Una chispa de esperanza, se encendió en nuestros corazones, el papamóvil se encontraba cerca de nosotras, y no podría pasar de largo, sin pasar por nuestro lado… Apareció el Santo Padre y se dirigió hacia el papamóvil y éste giró directamente hacia dónde nosotras nos encontrábamos, pasó apenas a metro y medio de nosotras, y nuestras miradas se pudieron perfectamente cruzar con la del Santo Padre, le hicimos señal de que rezábamos por él, y nos respondió con una sonrisa. ¡Pueden imaginarse la alegría que sentimos y dimos gracias a Dios por ello!

Poco a poco fuimos abandonando este santo lugar, dónde tantas y tantas gracias se habrán derramado en estos días, dirigiendo una última mirada a nuestra Señora la Virgen de Fátima, y depositando en ella todas las intenciones confiadas y también confiándonos a la intercesión de los dos nuevos santos Francisco y Jacinta.»

 

 

El sábado 20 de mayo fue el día escogido para celebrar el 150 aniversario de la llegada de las Hermanitas de los Pobres a Madrid. La tarde se vistió de primavera para acompañar a los Ancianos, Hermanitas, Colaboradores, Asociados, Familiares, Bienhechores y Amigos de las tres casas que se encuentran en la diócesis hasta la Catedral de la Almudena, donde tuvo lugar la Celebración de la Eucaristía, que fue presidida por el Cardenal Carlos Osoro Sierra, Arzobispo de Madrid, junto a otros sacerdotes capellanes y amigos de la Congregación, entre ellos el Vicario episcopal para la Vida Consagrada en Madrid, D. Elías Royón, S.J. y su predecesor en el cargo D. Joaquín Martín Abad.

En su homilía el Señor Cardenal, tras evocar los humildes comienzos de la obra en la capital de España en aquel lejano 1867, y haciendo eco a la Palabra de Dios del VI Domingo de Pascua, dio gracias a Dios por el ejemplo y valentía de las primeras Hermanitas y porque el Carisma de Santa Juana Jugan de humilde servicio, sigue vivo en la diócesis de Madrid.

Comenzó dando gracias con las palabras: « Para todos nosotros es una gracia grande celebrar estos 150 años de presencia de las Hermanitas de los Pobres. 150 años donde ha sido posible, a través de sus vidas y por sus actos, hacer verdad lo que dice el salmo de hoy: Aclamad al Señor, tocad, decid a los otros lo maravilloso y grande que es el Señor. Vosotras habéis sido capaces con vuestra vida y presencia de decir también la obra de Dios a favor de los hombres. Al final del salmo escuchamos Venid escuchad lo que el Señor ha hecho…».

Prosiguió haciendo referencia a Santa Juana Jugan, la primera Hermanita de los Pobres: «Vuestra madre fundadora, consciente de la misión a la que el Señor la llamaba, hizo resplandecer de una manera especial Su mansedumbre de corazón, entregando su vida en la sencillez, en la alegría de la hospitalidad para con los más pobres.»

A las Hermanitas venidas de las tres casas les exhortó: «Vuestro nombre Hermanitas de los Pobres encierra todo un programa, exigente, que providencialmente nos manifiesta también el Señor este domingo. Santa Juana os decía: Nuestra felicidad está en ser una Hermanita de los Pobres, con mansedumbre, con humildad, entregando vuestra vida a los pobres, siempre alegres por el bien de los ancianos.

Me vais a permitir que, os diga en primer lugar que con vosotras, desde hace 150 años, esta ciudad se llenó de alegría. No de la alegría del mundo, esa alegría que no provenía de las riquezas, sino de la alegría del amor; como nos cuenta el libro de los Hechos, muchos paralíticos y lisiados se curaban. Madrid, hace 150 años, con vuestra presencia se llenó de alegría, y desde entonces hay alegría.

La semana pasada estuve con un grupo de jóvenes y les decía: “Escuchad a vuestros abuelos, escuchadles… -Siempre dicen lo mismo-  me respondían ellos; preguntadles cómo hacían cuando tenían vuestra edad, sus dificultades, con qué contaban, qué les faltaba, cómo vivían… ”

Vosotras, que trabajáis a favor de los ancianos, tenéis la mejor universidad, de aprendizaje y de experiencia. Con quienes realizáis la misión, ¡seguid llenando la ciudad de alegría con vuestra vida!

Es verdad que la ciudad no es la misma que hace 150 años, pero es verdad que más que nunca necesita llenarse de esa alegría que no tiene ningún fundamento sino Cristo, en cuyo nombre vosotras seguís trabajando, porque los demás lo necesitan, porque están solos, porque están enfermos… Ciertamente ésta es vuestra misión, con una especialidad, vuestra sencillez; con un amor que no quiera ser visto, un corazón todo entregado al Señor.

En segundo lugar, no solamente llenar la ciudad de alegría, sino que, con vuestra vida, tenéis que dar razón de vuestra esperanza. Lo habéis escuchado en la Carta del Apóstol Pedro, estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza. Seguid sonriendo, dad a Cristo, no con palabras, sino con vuestra vida. Vosotras sabéis que lo que necesita el ser humano es Cristo. ¡No hay más tesoro que Cristo! No hay otro ungüento para curar las heridas: el Amor, Cristo Señor; dad razón de vuestra esperanza. Y a quien se dirija a vosotros, con respeto y delicadeza, dad razón de vuestra esperanza, aunque padezcáis, porque hay que padecer para hacer el bien.

En tercer lugar, os pido que lo hagáis con un arma: el Amor. En el Evangelio hemos escuchado Si me amáis guardaréis mis mandamientos… Amar a Dios y al prójimo. Recordad la parábola, cómo el buen samaritano se paró para ver, para curar, para cargar con aquél herido… así vosotras, el amor. La peor paliza es la falta del amor. En esta tierra donde hemos hecho grandes inventos, muchas veces falta el amor. Por eso vuestras casas, son lugares donde se respira el amor… Si me amáis guardaréis mi palabra.

A veces damos cosas, cosas, pero ¿dónde está el amor? A los niños muchas veces no les falta de nada, pero les falta lo más esencial: la dedicación de los padres, el escucharlos, el estar ahí, el darles tiempo…

A los ancianos podemos hacerles jaulas de oro, pero ¿dónde está el amor? Una jaula sin alma. Vuestras casas no son así, pero vosotras ahí como el samaritano, que se agacha, lo cura, lo levanta, lo mete en su cabalgadura, etc… que no le falte nada.

Queridos hermanos, permitidme que me dirija hoy en especial a las Hermanitas, que son hoy las protagonistas, son ellas las portadoras del Carisma. Entregadas a todos, pero hacedlo con el amor de Dios, con la fuerza del Espíritu Santo, es la fuerza con la que vuestra Madre fundadora acogió todas las circunstancias adversas de su vida. Decid, dad a Cristo. Con vuestras vidas mostráis a Cristo, no guardando nada para vosotras. Que el Señor os ayude.

¡Qué maravilla aquél día 17 febrero 2017 en que el Señor Nuncio vino a celebrar la Eucaristía. En aquella capilla pequeñita, cuando el Señor se quedó presente ahí en el Misterio de la Eucaristía!

¡Queremos dar con nuestra vida razón de nuestra Esperanza! Que Santa Juana os ayude siempre y os acompañe en vuestro camino.»

Antes del Rito de Conclusión la Madre Provincial Elena Mª de Cristo, leyó el mensaje que la Madre General Mª del Monte Auxiliadora envió desde Francia, e invitó a toda la asamblea a seguir pidiendo por las vocaciones, para poder seguir haciendo presente en la diócesis de Madrid el carisma de humilde servicio de los comienzos, para Gloria de Dios, y el bien de los Ancianos.

La coral de la Catedral que acompañó muy bien toda la celebración tuvo la delicadeza de terminar con el himno a Santa Juana Jugan. Que ella interceda por todos nosotros para poder continuar haciendo el bien a todos, esto es, ser transmisores del Amor de Dios a todos.

¡Alegraos! PascuaLlega hasta nosotros el eco prolongado de la gran noticia de la noche: ¡HA RESUCITADO! Es la noticia que ilumina todas las noches, que alegra todos los corazones.

Hace más de dos mil años que se proclamó este evangelio y nos llega todavía el estremecimiento de la noticia. La Iglesia lo repite año tras año, domingo tras domingo, día tras día, para que llegue a todos los hombres y se dejen transformar por Él.

Sólo si el cristiano vive como resucitado, podrá dar testimonio del Resucitado.

Tú que celebras la Pascua, la Vida, estás llamado a darla a los demás.

Contagia con tu vida la Resurrección y así ayudarás a los otros a resucitar.

PAZ A VOSOTROS

Si ayudas al otro, Cristo resucitará en él. Si impides la vida, el amor, la solidaridad, estás impidiendo a Cristo resucitar.

Vivir la Pascua es vivir en la alegría que nunca debe terminar, aun en medio de los sufrimientos y las dificultades de la vida.

Cristo resucitado nos alimenta con su gozo y nos transforma para vivir la vida desde Él.

 

Las Hermanitas de los Pobres desean a todos una muy ¡FELIZ PASCUA DE RESURRECCIÓN!

aleluya

Si desea aquí encontrará la homilía del Santo Padre Francisco en la noche santa de la Vigilia Pascual.

2017_Jornada_por_la_Vida_Cartel_webPor un mayor cuidado y amor a nuestros enfermos y ancianos

La Iglesia celebra cada año el día 25 de Marzo, Solemnidad de la Anunciación del Señor, la jornada por la Vida. Este año lo hace bajo el lema: “La luz de la fe ilumina el atardecer de la vida”. Los cristianos somos invitados a reconocer en el sufrimiento y en la enfermedad una ocasión para asociarnos a la Pasión redentora de nuestro Señor Jesucristo, y pedimos, agradecidos por la vida, que el sufrimiento no nos aplaste, que sintamos el alivio de su amor y seamos agradecidos a cuantos sufren acompañándolos con generosidad en esos momentos.

ORACIÓN por los enfermos

Nota de los Obispos para la Jornada por la Vida 2017

Subsidio Litúrgico para la Jornada por la Vida 2017