Juana Jugan, 225º aniversario - webCon gran alegría el 25 de Octubre, la gran familia de Santa Juana Jugan festeja el 225º aniversario de su nacimiento y bautismo. Residentes de todas las casas, Hermanitas, Colaboradores, Bienhechores, Familiares, etc. se unen para alabar a Dios por la vida de quien comenzó esta obra en la Iglesia, la Congregación de las Hermanitas de los Pobres.

¡No todos los días se cumplen 225 años! A lo largo de este tiempo muchas personas han sido marcadas o transformadas por su ejemplo de vida, por sus virtudes, y por su intercesión.

Para algunas ha sido el dejarlo todo y ser otra Juana Jugan, para otros encontrar al final de sus vidas un hogar digno, lleno de paz, que les ha permitido poder prepararse al encuentro definitivo con el Padre; para otros poder compartir sus bienes, su tiempo, sus talentos. En definitiva, la alegría de dar al otro, al que más lo necesita. Haberse encontrado con ella en nuestras vidas, ha sido haberse encontrado con Jesús, por esto ¡damos gracias!

Infancia de Santa Juana Jugan

011Juana Jugan nació la noche del 24 al 25 de octubre de 1792. Todavía hoy nos impresiona ver la pobreza de su casa natal, que la familia ocupaba en alquiler. Estaba situada en el barrio alto de Petites Croix, perteneciente a Cancale, en la costa de Bretaña (Francia).
La techumbre de la casa era de bálago. El suelo de tierra apisonada en la sala de la planta baja, presidida por el hogar y su chimenea. Allí se encuentran unos pocos muebles de la época. Todo ello evoca una vida de sencillez y de pobreza.
Allí se había instalado el matrimonio de Joseph Joucan y Marie Horel. El mismo día de su nacimiento, y en presencia de muchas personas, aquella niñita fue bautizada con el nombre de Jeanne en la iglesia parroquial de Saint Méen. Así lo atestigua el cura párroco Godefroy.
Pero entre los numerosos asistentes al bautizo de esta niña faltaba su propio padre. Se había embarcado el día 27 de abril para la pesca del bacalao frente a las costas de Terranova. Regresaría a su pueblo el 12 de noviembre. Entonces pudo conocer a su hija de tres semanas.

El mar

016Sin embargo, Juana apenas podría recordar a su padre. A pesar de sus problemas de salud, el buen marinero se embarcó en algunas otras ocasiones, hasta que no regresó más a casa. De 1796 es una nota de reclutamiento que afirma de él: “No se ha presentado en la oficina de reclutamiento. Se dice que se ahogó yendo en un barco de Cancale”. Por entonces Juana tenía tan sólo tres años y medio. Siguieron esperándole durante mucho tiempo.
De soltera, la madre había trabajado como sirvienta en una granja. De viuda trabajó como asistente de hogar para poder sacar adelante a los cuatro hijos que quedaban en aquel humilde hogar: Juana, sus dos hermanas y un hermano. Otros cuatro habían ya muerto en temprana edad, como ocurría con frecuencia en aquellos tiempos.
En Cancale, el mar era la fuente de vida, pero era una frecuente causa de muerte. El mar de Terranova se llevó también a los dos cuñados de Juana: a Guillaume Portier, esposo de Marie Joseph, y a Joseph Emery, esposo de Therère-Charlotte. Su hermano, también marinero, se casó en segundas nupcias con la viuda de otro marino muerto en las aguas de Terranova.
Pero la muerte llegaba también por los caminos de tierra adentro. Durante los primeros años de la vida de Juana fueron muchas las vidas tronchadas por la revolución y por la guerra. Si las autoridades de la república prohibían el culto cristiano y la enseñanza religiosa, ésta se recibía en el seno del hogar.

El servicio

004Cuando Juana contaba siete años (1799) la tensión política comenzó a suavizarse. Poco después la iglesia pudo volver a abrirse al culto. Todavía niña, Juana salía al campo para apacentar unas vacas que poseía su familia. Desde la altura de la Punta de Le Hoch, podía ver allá abajo la entrada del puerto de Cancale, al que ya no regresaría su padre y meditar en la necesidad de promover la vida y el servicio a los demás.
Cuando contaba 16 ó 17 años, sin alejarse demasiado de su hogar de Cancale, Juana Jugan entró al servicio de la Vizcondesa de la Chouë de la Mettrie, en Saint Coulomb. En principio, su tarea era la de asistir en la cocina. Pero, desde ese puesto, tendría que atender a los mendigos que se acercaban al palacete. Con frecuencia acompañó a la señora en su visita a las familias pobres de la zona. Con ellos iba abriendo su corazón a otro servicio más amplio.
El cambio de situación llegaría en 1817, cuando dejó su casa natal de Cancale para instalarse en Saint-Servan. Como si fuera un símbolo, su apellido original fue cambiado ligeramente por el de Jugan. Ahí comenzó a atender a los enfermos del hospital. Tenía 23 años. Andando el tiempo, su familia de origen sería sustituida por la gran familia de los pobres y los ancianos. Ahí la esperaba el Señor.
Ni la pobreza, ni la muerte, ni el rigor impuesto por la revolución pudieron apagar la fe de la familia de Juana Jugan ni doblegar la fortaleza de aquella mujer, a la que estaba reservada la vocación profética de atender a los ancianos más pobres. Su espíritu estaba guiado por la luz del Evangelio.

Aquí podrá ver las fotos de la 3ª edición de la Marcha con Juana Jugan.