“NUESTRA FELICIDAD ESTÁ EN SER UNA HERMANITA DE LOS POBRES”

Juana Jugan

Vida de oración

Vida de oración

El espíritu de la Congregación es el espíritu evangélico, expresado por Jesús en las bienaventuranzas. Juana Jugan, fiel a la inspiración del Espíritu Santo, ha hecho resplandecer en su vida de manera especial, la mansedumbre y la humildad de corazón que le han permitido entregarse en la sencillez, a la alegría de la hospitalidad.

Esto es lo que expresa nuestro nombre “Hermanitas de los Pobres”.

Para Juana Jugan, “el Pobre” define su vocación. Dios la ha esperado en “el Pobre”; ella le ha encontrado y reconocido en “el Pobre”.

Ser Hermanita de “los Pobres” nos recuerda aquéllos a quienes nos hemos dedicado, nuestro deseo de ir siempre hacia los más pobres, de crear una corriente de colaboración apostólica y de caridad fraterna para ayudar a Cristo en los pobres. Personalmente, es una invitación a comulgar en la bienaventuranza de la pobreza espiritual, que nos encamina hacia el despojo total que entrega un alma a Dios.

La gracia de la hospitalidad para con los Ancianos pobres, carisma de Fundadora de Juana Jugan, es acogida por ella con sencillez de alma. Siguiendo su carisma propio, encontramos en el voto de hospitalidad un medio privilegiado para significar el don de nosotras mismas en nuestro apostolado de caridad. La hospitalidad consagrada es un testimonio, en medio del mundo, de la misericordia del Padre y del amor compasivo del Corazón de Jesús.

Consagramos nuestras fuerzas y nuestro celo a nuestra misión en comunidades fraternas e internacionales en las cuales nos esforzamos por vivir el precepto de la caridad evangélica.

(Extracto de las Constituciones de las Hermanitas de los Pobres)